
La Guía de Práctica Clínica (GPC) Ruptura Prematura de Membranas (RPM) define la RPM como la ruptura de las membranas amnióticas antes del inicio del trabajo de parto.
A continuación, un resumen paso a paso de su abordaje:
1. Diagnóstico: Confirmar la RPM. Se realiza mediante la visualización directa de líquido amniótico saliendo por el cuello uterino durante un examen con espéculo. Otra opción es la prueba de Amnisure o PROM test, que detectan la presencia de proteína placentaria en las secreciones vaginales. Ejemplo: Una paciente llega refiriendo "mojar la ropa interior". Se realiza examen con espéculo y se observa salida activa de líquido amniótico. El diagnóstico está confirmado.
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2. Evaluación de la Edad Gestacional (EG): Determinar la EG es crucial para el manejo. Se basa en la fecha de la última menstruación (FUM) confiable o en la ecografía del primer trimestre. Ejemplo: Si la EG es menor a 34 semanas, generalmente se opta por una conducta expectante para madurar los pulmones del bebé con corticosteroides.

3. Evaluación del Bienestar Fetal: Monitorizar la frecuencia cardíaca fetal (FCF) para descartar sufrimiento fetal. Se utiliza la cardiotocografía (CTG). Ejemplo: Si la CTG muestra desaceleraciones tardías, se considera compromiso fetal y podría indicar la necesidad de un parto inmediato.
4. Evaluación Materna: Tomar signos vitales maternos (temperatura, pulso, presión arterial) y realizar exámenes de laboratorio (biometría hemática, PCR) para detectar signos de infección (corioamnionitis). Ejemplo: Una fiebre materna mayor a 38°C sugiere infección y requiere tratamiento antibiótico.

5. Manejo: El manejo depende de la EG, la presencia de infección, y el bienestar fetal. Puede ser expectante (esperar el inicio espontáneo del trabajo de parto) o activo (inducción del trabajo de parto). Ejemplo: Si la EG es mayor a 37 semanas y no hay contraindicaciones, se puede inducir el trabajo de parto con oxitocina.
Importancia: La aplicación de esta GPC reduce las complicaciones maternas y fetales asociadas a la RPM, como la corioamnionitis, el parto pretérmino y la morbimortalidad neonatal. Además, facilita la toma de decisiones clínicas basadas en evidencia, optimizando los resultados perinatales.