
Imagina una pequeña tortuga. Se llama Tortuguita. Es muy impulsiva. Siempre reacciona sin pensar.
Un día, Tortuguita está jugando. Otro animalito la empuja sin querer. Tortuguita se enoja mucho. Quiere morderlo inmediatamente.
Pero entonces, recuerda algo. Su sabia abuela Tortuga Sabia le enseñó un truco. Un truco para controlar su ira.
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El Truco de la Tortuga
El truco es simple. Como una tortuga de verdad. Cuando sientes mucha rabia, ¡métete en tu caparazón! Pero, ¿cómo es esto en la vida real?
Piensa en el caparazón como tu propia burbuja. Una burbuja de calma. Cuando alguien te provoca, no reacciones al instante. Imagina que te metes en esa burbuja.
Visualiza. Cierra los ojos por un momento. Imagina el caparazón de la tortuga. Fuerte y protector.

Dentro de tu "caparazón", respira hondo. Cuenta hasta diez. O hasta veinte si es necesario. Es como darle tiempo a tu cerebro para pensar.
Piensa en un semáforo. El rojo significa "¡Para!". El amarillo, "Piensa". El verde, "Actúa con calma". Cuando sientes rabia, estás en rojo. El caparazón te ayuda a llegar al verde.
Pasos Detallados
Primero, reconoce la emoción. Siente la rabia. No la ignores. Es como ver una luz roja brillante.

Segundo, ¡caparazón activado! Entra en tu burbuja imaginaria. Como si te escondieras del mundo por un momento.
Tercero, respira profundamente. Inhala lentamente. Exhala lentamente. Esto calma tu cuerpo. Es como apagar un fuego pequeño.
Cuarto, cuenta o piensa en algo positivo. Recuerda algo que te hace feliz. Un juego favorito. Un amigo especial. Esto distrae tu mente.

Quinto, elige tu reacción. Ya estás más calmado. Ahora puedes decidir cómo responder. Quizás puedas hablar con calma. O alejarte de la situación.
Ejemplos en la Vida Real
Imagina que estás jugando a un videojuego. Pierdes. Te enfadas mucho. ¡Caparazón! Respira hondo. Recuerda que es solo un juego.
Piensa que alguien te dice algo malo. Te sientes herido. ¡Caparazón! No reacciones con rabia. Piensa en una respuesta amable. O ignora el comentario.

Como un volcán. Si reaccionas sin pensar, explotas. Pero, si usas el truco de la tortuga, controlas la erupción. La transformas en una pequeña llama.
Practicando el Autocontrol
Practica este truco todos los días. No solo cuando estás enfadado. Practica cuando estés un poco frustrado. O impaciente. Así se vuelve más fácil de usar.
Habla con tus padres. Habla con tus amigos. Diles que estás aprendiendo a controlarte. Pídeles ayuda si la necesitas.
Recuerda a Tortuguita. Ella también aprendió a controlar su ira. Tú también puedes. ¡Con paciencia y práctica!