
El país que apoyó de manera directa a los revolucionarios cubanos, de forma crucial, fue la Unión Soviética (URSS). Este apoyo se manifestó a través de una variedad de medios, consolidándose tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.
El apoyo económico fue fundamental. La URSS compraba azúcar cubana a precios superiores a los del mercado mundial, asegurando un flujo constante de ingresos a la isla. A cambio, Cuba se convertía en un importante aliado estratégico para la URSS en el hemisferio occidental.
El apoyo militar también fue significativo. La URSS suministró armas, equipos y entrenamiento a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Esto permitió a Cuba defenderse de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y mantener su capacidad defensiva a lo largo de la Guerra Fría.
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Además del apoyo económico y militar, la URSS brindó apoyo político y diplomático. Defendió a Cuba en foros internacionales, como las Naciones Unidas, y condenó el embargo estadounidense. Esta defensa fue esencial para la supervivencia política de Cuba frente a la presión internacional.

El apoyo soviético también se extendió a la cooperación técnica y científica. Se enviaron ingenieros, médicos y otros especialistas soviéticos a Cuba para ayudar en el desarrollo de la infraestructura y la mejora de los servicios públicos. Este intercambio contribuyó al avance de Cuba en áreas clave como la salud y la educación.
Un ejemplo claro es la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962. La URSS intentó instalar misiles nucleares en la isla, buscando contrarrestar la presencia de misiles estadounidenses en Turquía. Este evento casi desató una guerra nuclear, demostrando el profundo lazo estratégico entre Cuba y la URSS.

Otro ejemplo es el constante suministro de petróleo por parte de la URSS, que permitió a Cuba mantener su economía en funcionamiento a pesar del embargo estadounidense. Este suministro fue crucial para la industria y el transporte cubanos.
En el mundo real, el apoyo de la URSS a Cuba tuvo un impacto duradero. Permitió a Cuba mantener su independencia frente a la influencia estadounidense y desarrollar un sistema socialista. Sin embargo, también la ató al bloque soviético y la hizo vulnerable al colapso de la URSS en 1991, un evento que desencadenó el "Período Especial" en Cuba, marcado por una severa crisis económica.