
Cuando elegimos una profesión, o incluso cuando ya la ejercemos, es crucial reflexionar sobre qué nos motiva realmente. Estas motivaciones pueden clasificarse ampliamente en dos categorías: valores extrínsecos e intrínsecos.
Valores Extrínsecos: La Recompensa Externa
Los valores extrínsecos son aquellos que provienen de fuentes externas a la propia labor. Se refieren a las recompensas tangibles y reconocimientos que se obtienen por desempeñar una profesión. Piensa en ellos como el "qué obtengo" por hacer este trabajo. Están orientados hacia el exterior.
El salario es un claro ejemplo. Es la compensación económica por el tiempo y esfuerzo dedicados. Un buen salario permite cubrir necesidades básicas y disfrutar de cierto nivel de vida. Es una motivación muy común.
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Otro valor extrínseco es el prestigio social. Algunas profesiones son percibidas como más prestigiosas que otras. Este prestigio puede derivar en reconocimiento y respeto por parte de la sociedad. Ser un médico reconocido, por ejemplo.
Las oportunidades de ascenso también son extrínsecas. La posibilidad de progresar en la carrera profesional y ocupar puestos de mayor responsabilidad son un incentivo. Esto implica mayores ingresos y un estatus superior.

Finalmente, los beneficios laborales son importantes. Seguro médico, vacaciones pagadas, bonos, y otros beneficios adicionales influyen en la satisfacción laboral. Estos beneficios representan un valor económico indirecto.
Valores Intrínsecos: La Satisfacción Interna
Los valores intrínsecos, por el contrario, son aquellos que provienen de la propia actividad laboral. Representan la satisfacción y el placer que se experimentan al realizar el trabajo en sí mismo. Se trata del "cómo me siento" al hacer este trabajo.
El sentido de propósito es un valor intrínseco fundamental. Sentir que el trabajo contribuye a algo más grande, que tiene un impacto positivo en la sociedad, es muy gratificante. Por ejemplo, un maestro que ve el progreso de sus alumnos.

La autonomía también es un factor clave. Tener la libertad de tomar decisiones y gestionar el propio trabajo genera satisfacción. Un investigador que puede elegir sus proyectos.
El aprendizaje continuo es un valor intrínseco importante para muchas personas. La posibilidad de adquirir nuevos conocimientos y desarrollar habilidades estimula intelectualmente. Un programador que aprende un nuevo lenguaje de programación.

La creatividad puede ser una gran motivación intrínseca. Poder expresar la propia creatividad y originalidad en el trabajo genera un sentimiento de logro. Un diseñador gráfico que crea una campaña publicitaria innovadora.
Finalmente, las relaciones interpersonales son importantes. Tener compañeros de trabajo con quienes se disfruta la colaboración y el trabajo en equipo aumenta la satisfacción. Un equipo de enfermeras que se apoya mutuamente.
Aplicaciones en la Vida Real
Es raro encontrar una profesión que ofrezca solo valores extrínsecos o solo intrínsecos. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambos. Por ejemplo, un abogado puede estar motivado por el buen salario (extrínseco) y por la defensa de la justicia (intrínseco).

Un profesor universitario puede estar motivado por la estabilidad laboral y el salario (extrínseco), pero también por la pasión por la enseñanza y la investigación (intrínseco). Ambos tipos de valores son importantes.
La importancia relativa de cada tipo de valor varía de persona a persona. Algunas personas priorizan la seguridad económica (extrínseco), mientras que otras valoran más la realización personal (intrínseco). Es una decisión personal.
Comprender la diferencia entre valores extrínsecos e intrínsecos ayuda a tomar decisiones profesionales más informadas y a encontrar un trabajo que realmente nos motive y nos haga sentir realizados. Reflexionar sobre nuestros valores nos permite alinear nuestra carrera con nuestros objetivos y prioridades.