
La Teoría del Origen de la Vida de Oparin-Haldane, también conocida como abiogénesis, propone que la vida surgió gradualmente a partir de materia inorgánica a través de un largo proceso de evolución química. Se postula que las condiciones de la Tierra primitiva, muy diferentes a las actuales, favorecieron la formación espontánea de moléculas orgánicas complejas a partir de elementos más simples.
Un aspecto clave es la presencia de una atmósfera primitiva reductora. Oparin sugirió que la atmósfera temprana carecía de oxígeno libre y era rica en gases como metano (CH4), amoníaco (NH3), vapor de agua (H2O) e hidrógeno (H2). Esta atmósfera reductora habría permitido la formación de moléculas orgánicas, ya que el oxígeno libre, en cambio, las oxidaría y destruiría.
Otro punto crucial es la fuente de energía. La teoría postula que la energía necesaria para impulsar las reacciones químicas provino de diversas fuentes, como la radiación ultravioleta del sol (antes de la formación de la capa de ozono), la actividad volcánica intensa y las descargas eléctricas de las tormentas. Esta energía habría catalizado la formación de monómeros orgánicos.
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La formación de "coacervados" es también fundamental. Oparin propuso que los monómeros orgánicos se combinaron espontáneamente en soluciones acuosas para formar estructuras esféricas delimitadas por una membrana primitiva, llamadas coacervados. Estos coacervados podrían concentrar moléculas y llevar a cabo reacciones químicas internas, representando un paso importante hacia la formación de las primeras células.
Un ejemplo simple sería la formación de aminoácidos (monómeros de proteínas) a partir de gases atmosféricos primitivos sometidos a descargas eléctricas. Otro ejemplo podría ser la agregación de lípidos en agua formando estructuras similares a membranas celulares.

Por último, la evolución gradual. La teoría enfatiza que el origen de la vida no fue un evento único, sino un proceso gradual y continuo de selección natural a nivel molecular. Los coacervados que pudieron metabolizar, crecer y reproducirse (aunque de forma muy rudimentaria) habrían tenido una ventaja selectiva, llevando eventualmente a la formación de las primeras células.
En el mundo real, la teoría de Oparin ha influido en la búsqueda de vida extraterrestre, impulsando la exploración de planetas y lunas con condiciones potencialmente favorables para la abiogénesis. También ha sido fundamental en la investigación sobre el origen de las biomoléculas en laboratorios, intentando recrear las condiciones de la Tierra primitiva.