
Si un equipo gana la Copa del Rey pero ya está clasificado para la Champions League a través de su posición en la liga, el equipo que queda subcampeón de la Copa del Rey no hereda la plaza directa a la Europa League. En su lugar, esa plaza pasa al siguiente equipo mejor clasificado en la Liga que no se haya clasificado aún para competiciones europeas.
Un aspecto clave es que esta regla solo se aplica cuando el campeón de la Copa del Rey ya tiene asegurada su participación en la Champions League. Si el campeón de la Copa del Rey no está clasificado para la Champions League a través de la liga, entonces se clasifica directamente para la Europa League.
Otro punto importante es que si el ganador de la Copa del Rey se clasifica para la Europa League a través de su posición en la liga, la plaza de la Copa del Rey pasa al siguiente equipo mejor ubicado en la liga que no se ha clasificado a ningún torneo europeo. La clasificación para la Europa League no pasa al subcampeón de la Copa del Rey.
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Por ejemplo, si el FC Barcelona gana la Copa del Rey, y termina la Liga entre los primeros cuatro puestos (clasificándose así para la Champions League), el equipo en quinto o sexto lugar en la Liga (dependiendo de si ya hay algún equipo clasificado para Conference League) se clasificará para la Europa League, en lugar del subcampeón de la Copa del Rey.
En otro ejemplo, si el Real Betis gana la Copa del Rey, pero termina la Liga en séptimo lugar (suficiente para la Conference League), entonces el Betis jugaría la Europa League, y el equipo en octavo lugar entraría a la Conference League.

Es esencial entender que la prioridad es llenar los cupos europeos de la manera más justa y equitativa posible, basándose en el rendimiento tanto en la Liga como en la Copa del Rey. El objetivo es premiar el desempeño consistente a lo largo de la temporada, y no solo una buena actuación en un torneo específico.
En el mundo real, esta regla incentiva a los equipos a luchar por las posiciones más altas en la Liga, incluso si ya han ganado la Copa del Rey. Asegura que los equipos con un buen rendimiento general sean recompensados con la oportunidad de competir en torneos europeos, maximizando así la representación del fútbol español en el continente.