
La respuesta corta es: no, generalmente no se puede tener una nutria como mascota en España. La legislación española, tanto a nivel nacional como autonómico, regula estrictamente la posesión de animales salvajes, y las nutrias, siendo animales silvestres autóctonos protegidos, entran dentro de esta categoría.
Uno de los aspectos clave es la Ley 42/2007, de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Esta ley establece un marco general de protección para las especies silvestres y sus hábitats. Aunque no prohíbe explícitamente la posesión de nutrias en cada línea, la legislación derivada y la interpretación que se hace de ella, lo hacen prácticamente inviable. Obtener los permisos necesarios es extremadamente difícil, si no imposible, para un particular.
Otro factor importante son las leyes autonómicas. Cada Comunidad Autónoma tiene la potestad de legislar en materia de fauna silvestre, y la mayoría de ellas tienen regulaciones que prohíben la captura, posesión, y comercialización de animales protegidos, incluyendo a la nutria (Lutra lutra). Incluso si una comunidad autónoma fuera menos restrictiva, la legislación nacional primaría en caso de conflicto.
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Además de las consideraciones legales, hay consideraciones éticas y prácticas. Las nutrias son animales salvajes con necesidades muy específicas. Requieren grandes extensiones de agua limpia para nadar y cazar, una dieta basada principalmente en pescado fresco, y un entorno enriquecido para evitar el estrés y problemas de comportamiento. Proporcionarles estas condiciones en un entorno doméstico es sumamente complicado y, en la mayoría de los casos, imposible. Un acuario grande no es suficiente, necesitan acceso constante a un ecosistema acuático adecuado.
Ejemplo 1: Imagina intentar simular un río con sus cambios de corriente y microfauna en un jardín. Es un reto logístico y económico enorme. Ejemplo 2: Una nutria privada de su comportamiento natural de caza podría desarrollar graves problemas de comportamiento, como agresividad o depresión.

Finalmente, incluso si se lograra obtener todos los permisos (algo altamente improbable), liberar una nutria criada en cautividad en el medio natural es ilegal y perjudicial para la población silvestre. Podría introducir enfermedades, alterar el equilibrio genético, y no sobreviviría en un entorno para el que no ha sido preparada desde el nacimiento.
En el mundo real, estas leyes se aplican para proteger a la nutria y otros animales silvestres de la explotación y el maltrato. La tenencia ilegal de animales protegidos puede acarrear multas elevadas e incluso penas de cárcel, además de contribuir al comercio ilegal de fauna silvestre.