
Cuando la luz incide sobre un cartoncillo, suceden principalmente tres fenómenos: reflexión, absorción y transmisión. La proporción en que se manifiesta cada uno depende de las características del cartoncillo, como su color, textura y grosor.
La reflexión es el rebote de la luz. El cartoncillo, al ser una superficie generalmente mate, produce una reflexión difusa. Esto significa que la luz se dispersa en muchas direcciones, en lugar de reflejarse en un solo ángulo como en un espejo. Por eso, podemos ver el cartoncillo desde diferentes ángulos sin que la imagen reflejada se distorsione.
La absorción se refiere a la capacidad del material para retener parte de la energía lumínica. El cartoncillo absorbe ciertas longitudes de onda de la luz incidente. El color que percibimos del cartoncillo es, precisamente, la longitud de onda que no es absorbida y es reflejada hacia nuestros ojos. Por ejemplo, un cartoncillo rojo absorbe principalmente las longitudes de onda correspondientes a los colores azul y verde, reflejando el rojo.
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La transmisión se refiere al paso de la luz a través del material. En el caso del cartoncillo, la transmisión es generalmente muy baja o nula, especialmente en cartoncillos gruesos. La opacidad del material impide que la luz lo atraviese completamente. Sin embargo, en cartoncillos muy delgados, una pequeña fracción de luz puede ser transmitida, lo que los haría ligeramente translúcidos.

Es importante destacar que estos tres fenómenos ocurren simultáneamente, aunque en diferentes proporciones. La cantidad de luz reflejada, absorbida y transmitida debe sumar el total de la luz incidente.
Un ejemplo sencillo: si iluminamos un cartoncillo blanco con luz blanca (que contiene todos los colores), el cartoncillo reflejará casi todas las longitudes de onda, absorbiendo muy poca luz. En cambio, si iluminamos un cartoncillo negro, este absorberá la mayoría de las longitudes de onda y reflejará muy poca luz.

Otro ejemplo: Al iluminar un cartoncillo azul, este absorberá las longitudes de onda correspondientes al rojo y al verde, reflejando principalmente el azul.
Comprender cómo interactúa la luz con el cartoncillo tiene aplicaciones prácticas en diversos campos, como la fotografía (donde se utilizan cartoncillos como reflectores o difusores de luz), el diseño gráfico (para controlar la apariencia visual de los materiales impresos) y la arquitectura (para el diseño de iluminación y la gestión de la luz natural).