
El modo de comunicación que predomina en el ensayo es principalmente el expositivo-argumentativo. Esto significa que el ensayo busca explicar un tema en profundidad y al mismo tiempo defender una postura o tesis específica sobre ese tema.
La parte expositiva se encarga de presentar información objetiva, definiciones, datos y diferentes perspectivas relacionadas con el tema. Por ejemplo, un ensayo sobre el cambio climático podría exponer las causas del calentamiento global, los efectos observados y los modelos climáticos utilizados para las proyecciones futuras.
Por otro lado, la parte argumentativa del ensayo presenta la opinión del autor y las razones que la sustentan. Esta sección incluye argumentos lógicos, evidencia empírica, ejemplos concretos y la refutación de posibles objeciones. Siguiendo con el ejemplo del cambio climático, el autor podría argumentar a favor de políticas energéticas renovables como una solución eficaz, presentando datos sobre su viabilidad y beneficios económicos y ambientales.
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Es importante destacar que, aunque el ensayo se centra en la exposición y la argumentación, también puede incorporar elementos de otros modos de comunicación. Por ejemplo, puede utilizar la narración para ilustrar un punto o la descripción para crear una imagen vívida en la mente del lector.
¿Cómo puedes aplicar esto en la práctica? Si estás leyendo un ensayo, identifica primero la tesis principal del autor. Luego, analiza cómo utiliza la información (exposición) y los argumentos para defender esa tesis. Presta atención a la evidencia que presenta y a cómo responde a posibles críticas. Si estás escribiendo un ensayo, asegúrate de tener una tesis clara, investigar a fondo el tema y construir argumentos sólidos y bien fundamentados. Utiliza ejemplos y datos para apoyar tus afirmaciones y anticipa posibles objeciones para fortalecer tu posición.