
Una infiltración en el hombro, también conocida como inyección intraarticular, es un procedimiento médico donde se inyecta un medicamento directamente en la articulación del hombro para aliviar el dolor y la inflamación.
El proceso se realiza en varios pasos:
- Preparación: Primero, el médico limpia la piel alrededor del hombro con un antiséptico para minimizar el riesgo de infección. Por ejemplo, se usa alcohol isopropílico o yodo povidona.
- Anestesia local (opcional): En algunos casos, se aplica un anestésico local para adormecer la zona antes de la inyección principal. Esto reduce la incomodidad durante el procedimiento. Un ejemplo es la lidocaína.
- Inyección: Usando una aguja, el médico inyecta el medicamento en la articulación del hombro. A menudo, se utiliza guía por ultrasonido para asegurar la precisión de la inyección. Si un paciente tiene una articulación muy inflamada, la guía por ultrasonido es casi esencial.
- Medicamento: Los medicamentos más comunes utilizados en infiltraciones de hombro son los corticosteroides (para reducir la inflamación) y el ácido hialurónico (para lubricar la articulación). Un ejemplo de corticosteroide es la triamcinolona.
- Recuperación: Después de la inyección, se aplica un vendaje pequeño y se recomienda reposo para evitar movimientos bruscos. El paciente debe informar al médico de cualquier reacción inusual, como enrojecimiento excesivo o fiebre.
Importancia: Las infiltraciones en el hombro son importantes porque ofrecen un alivio rápido del dolor, permitiendo a los pacientes retomar sus actividades diarias. Por ejemplo, un deportista con tendinitis puede recibir una infiltración para poder entrenar sin dolor. Otro uso es para personas con osteoartritis del hombro; la infiltración puede mejorar la movilidad y disminuir el dolor crónico.