
¿Alguna vez has estado en una conversación que fluye libremente, saltando de un tema a otro de manera natural? Imagina que una entrevista laboral fuera así. Eso es, en esencia, una entrevista no estructurada.
¿Qué es una entrevista no estructurada? Es un tipo de entrevista donde el entrevistador no sigue un conjunto predefinido de preguntas. En lugar de un guion rígido, la conversación se desarrolla de forma más orgánica y flexible. El entrevistador tiene una idea general de lo que quiere averiguar, pero permite que el entrevistado guíe la conversación en cierta medida.
¿Cómo funciona? Piensa en una conversación informal entre amigos. El entrevistador podría comenzar con una pregunta amplia, como "Cuéntame sobre tu experiencia en el sector de marketing". A partir de ahí, las preguntas surgirán en función de las respuestas del candidato. Por ejemplo, si el candidato menciona un proyecto exitoso, el entrevistador podría preguntar: "¿Qué desafíos enfrentaste en ese proyecto? ¿Cómo los superaste?". La clave está en la flexibilidad y en profundizar en los temas que parecen más relevantes y reveladores.
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Para ilustrarlo, imagina que estás entrevistando a alguien para un puesto de community manager. En una entrevista estructurada, podrías preguntar: "¿Cuántos años de experiencia tienes en gestión de redes sociales?" y luego pasar a la siguiente pregunta predefinida. En una entrevista no estructurada, podrías preguntar: "¿Qué redes sociales te apasionan más y por qué?". A partir de su respuesta, podrías preguntar sobre sus estrategias favoritas, campañas exitosas que haya admirado, o incluso qué tendencias le preocupan. La entrevista se adapta a la experiencia y la personalidad del candidato.
¿Por qué importa? Las entrevistas no estructuradas son importantes porque pueden revelar información valiosa que no se obtendría con preguntas predefinidas. Permiten evaluar mejor la personalidad del candidato, su capacidad de pensamiento crítico, su creatividad y su adaptabilidad. Además, pueden ayudar a construir una mejor relación con el candidato, lo que permite una evaluación más auténtica. Son especialmente útiles para puestos que requieren habilidades blandas como la comunicación, el liderazgo y la resolución de problemas.

Una entrevista no estructurada es como explorar un nuevo territorio. No sabes exactamente qué encontrarás, pero estás abierto a descubrir cosas interesantes.
Sin embargo, es importante recordar que requieren un entrevistador experimentado que sepa cómo guiar la conversación y evaluar las respuestas de manera objetiva para evitar sesgos. A pesar de esto, ofrecen una valiosa perspectiva sobre el potencial de un candidato más allá de su currículum.