
¿Alguna vez te has preguntado "Que es lo que a menudo devolvemos pero nunca prestamos?" La respuesta es: halagos/cumplidos. Sí, devolvemos cumplidos a otras personas, pero técnicamente no los "prestamos" de la misma manera que prestamos dinero o un libro.
La idea principal aquí es la reciprocidad. Cuando alguien nos dice algo amable o nos da un halago, nuestra reacción natural es a menudo devolver ese sentimiento. Por ejemplo, si alguien dice "¡Qué bonito tu vestido!", podríamos responder "¡Gracias! El tuyo también es muy lindo." Estamos devolviendo el cumplido, pero no es como si hubiéramos tomado prestado un cumplido que ahora estamos obligados a regresar.
Piensa en ello de esta manera: un halago es como un regalo verbal. Cuando recibes un regalo, no lo "prestas" a otra persona. En cambio, podrías dar un regalo a esa persona en el futuro como una forma de agradecimiento o para celebrar algo. Lo mismo ocurre con los cumplidos. Recibimos un cumplido y, a cambio, ofrecemos uno nosotros mismos, no como una deuda, sino como una forma de interacción social positiva.
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La importancia de entender esto radica en la construcción de relaciones. Devolver halagos fortalece los lazos sociales y promueve un ambiente positivo. Si alguien te elogia por tu trabajo, responde agradeciendo y destacando también las contribuciones de otros en el equipo. No sólo reconocerás el cumplido, sino que también crearás un ambiente de apoyo mutuo.
En la vida diaria, aplica esto siendo consciente de cómo reaccionas a los cumplidos. No los ignores ni los descartes. Agradécelos sinceramente y, si es apropiado, devuelve un cumplido genuino. Esta simple práctica puede mejorar tus interacciones sociales y fortalecer tus relaciones personales y profesionales. Recuerda, devolver halagos es una forma sencilla de construir un mundo más amable y positivo.