
Tales de Mileto, considerado el primer filósofo de la historia occidental, vivió alrededor del siglo VI a.C. Sus aportaciones, aunque a veces legendarias, marcaron el inicio del pensamiento racional y científico, separándose de las explicaciones mitológicas del mundo.
Su idea principal es que el agua es el arjé, o principio fundamental, de todas las cosas. Esto no significa que creyera que todo es literalmente agua, sino que el agua es la sustancia primordial a partir de la cual todo se origina y a la que todo regresa. Piensa en el ciclo del agua: evaporación, condensación, lluvia. Tales observó cómo el agua se transformaba y afectaba al mundo.
Otro aporte importante fue en el campo de la geometría. Se le atribuyen varios teoremas geométricos, como el que afirma que un círculo se divide en dos partes iguales por su diámetro, o que los ángulos de la base de un triángulo isósceles son iguales. También se dice que midió la altura de las pirámides de Egipto usando la sombra que proyectaban, aplicando principios de semejanza de triángulos.
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Además de la filosofía y la geometría, Tales demostró habilidades en astronomía. Se le atribuye la predicción de un eclipse solar en el año 585 a.C. Esto, aunque posiblemente exagerado, muestra su interés en comprender los fenómenos celestes de manera racional.
¿Cómo se aplican sus ideas hoy? Aunque la idea del agua como principio único del universo fue superada, el método de Tales, basado en la observación y la búsqueda de explicaciones racionales, sigue siendo fundamental en la ciencia. Al igual que Tales, podemos observar nuestro entorno, formular preguntas y buscar respuestas lógicas en lugar de aceptar explicaciones sin fundamento. Además, sus teoremas geométricos siguen siendo la base de la geometría que se estudia en la escuela y se utiliza en la arquitectura y la ingeniería.