
La Psicología de la Conducta, tal como la define José Bleger, no es simplemente el estudio del comportamiento observable. Es un campo mucho más amplio que abarca todos los fenómenos que son inherentes a la vida de un organismo. Esto incluye no solo lo que hacemos, sino también lo que pensamos, sentimos e incluso lo que imaginamos.
¿Qué significa esto en la práctica? Bleger propone que la conducta siempre ocurre en un contexto. No podemos entender la conducta de una persona sin considerar el entorno en el que se manifiesta. Este entorno puede ser social, cultural, histórico e incluso biológico.
Para entender mejor, Bleger distingue tres áreas de la conducta: la mente (pensamientos, sentimientos), el cuerpo (acciones, movimientos) y el mundo externo (interacción con otros y el entorno). Imaginemos a alguien que está triste. En el área de la mente, experimenta tristeza. En el área del cuerpo, quizás llora o tiene los hombros caídos. En el área del mundo externo, podría aislarse de sus amigos.
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Es importante entender que estas tres áreas están interconectadas. Lo que pasa en una área afecta a las otras. Por ejemplo, si pensamos algo negativo (mente), esto puede influir en nuestra forma de actuar (cuerpo) y en cómo interactuamos con el mundo (mundo externo).
Bleger también resalta la importancia del carácter social de la conducta. Somos seres sociales y nuestra conducta está influenciada por las relaciones con los demás. Aprendemos, nos desarrollamos y nos comportamos en un contexto social. Incluso cuando estamos solos, nuestra conducta está marcada por nuestra historia social.

Un concepto clave es el de situación. Bleger define la situación como el conjunto de elementos que rodean a un individuo en un momento dado. Esta situación influye en la conducta. Por ejemplo, la conducta de una persona en una fiesta es diferente a su conducta en un funeral. La situación, con sus normas y expectativas, moldea la forma en que actuamos.
En resumen, la Psicología de la Conducta de José Bleger ofrece una perspectiva amplia e integradora. Nos invita a considerar la mente, el cuerpo y el mundo externo, así como el contexto social, para comprender la complejidad del comportamiento humano. Es un enfoque que va más allá de la simple observación, buscando las causas y los significados detrás de nuestras acciones.