
Paso 1: Preparación y Seguridad
Reúne tus materiales. Necesitarás un aceite o grasa, un álcali fuerte como hidróxido de sodio (NaOH) para jabón sólido o hidróxido de potasio (KOH) para jabón líquido, agua destilada, recipientes resistentes al calor (preferiblemente de plástico grueso o acero inoxidable), una batidora o varilla, termómetros, guantes, gafas de seguridad y un lugar bien ventilado.
La seguridad es primordial. El hidróxido de sodio es corrosivo. Usa guantes y gafas de seguridad en todo momento.
Asegúrate de trabajar en un área bien ventilada. Evita inhalar los vapores que se producen al mezclar el hidróxido de sodio con agua.
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Paso 2: Cálculo de las Cantidades
Calcula la cantidad de hidróxido de sodio y agua necesaria. Usa una calculadora de saponificación en línea. Estas calculadoras te darán las cantidades exactas basándose en el tipo y la cantidad de aceite o grasa que vas a usar.
Cada aceite tiene un valor de saponificación diferente. Este valor determina la cantidad de hidróxido de sodio necesaria para convertir ese aceite en jabón. No adivines las cantidades.
Un ejemplo: Si vas a usar 500 gramos de aceite de oliva, la calculadora te dirá cuántos gramos de hidróxido de sodio y cuántos gramos de agua necesitas.
Paso 3: Mezcla del Álcali
Vierte el agua destilada en un recipiente resistente al calor. Añade lentamente el hidróxido de sodio al agua. Nunca añadas agua al hidróxido de sodio. Esto puede causar una reacción violenta.

Remueve continuamente la mezcla con una varilla resistente al calor. Hazlo hasta que el hidróxido de sodio se haya disuelto completamente. La mezcla se calentará mucho.
Deja que la solución de hidróxido de sodio se enfríe. Debe alcanzar una temperatura cercana a la del aceite, generalmente entre 38°C y 49°C (100°F y 120°F).
Paso 4: Preparación del Aceite
Mide la cantidad necesaria de aceite o grasa. Caliéntalo suavemente en una olla a fuego lento. La temperatura del aceite también debe estar entre 38°C y 49°C (100°F y 120°F).
Puedes usar diferentes tipos de aceites o grasas. Cada uno aportará propiedades diferentes al jabón. Por ejemplo, el aceite de coco produce una buena espuma.

Asegúrate de que el aceite esté completamente derretido si usas grasas sólidas como el aceite de coco o la manteca de karité.
Paso 5: Mezcla de la Solución de Álcali y el Aceite
Vierte lentamente la solución de hidróxido de sodio enfriada en el aceite caliente. Remueve continuamente la mezcla con una batidora o varilla.
Continúa removiendo hasta que la mezcla alcance la "traza". La traza es cuando la mezcla deja un rastro visible en la superficie cuando dejas caer un poco de la mezcla desde la batidora o varilla.
La consistencia debe ser similar a la de una crema pastelera ligera. Esto puede tardar desde unos pocos minutos hasta una hora, dependiendo de los aceites utilizados.

Paso 6: Adición de Aditivos (Opcional)
Añade colorantes, fragancias o aceites esenciales. Hazlo después de alcanzar la traza.
Mezcla bien los aditivos. Asegúrate de que se distribuyan uniformemente por toda la mezcla.
Ten en cuenta que algunos aditivos pueden acelerar o ralentizar el proceso de saponificación.
Paso 7: Vertido en el Molde
Vierte la mezcla de jabón en un molde. Puedes usar moldes de silicona, madera o plástico. Asegúrate de que el molde esté limpio y seco.

Golpea suavemente el molde contra la superficie de trabajo. Esto elimina las burbujas de aire atrapadas.
Aísla el molde. Puedes cubrirlo con una toalla o manta. Esto ayuda a mantener el calor y asegura una saponificación completa.
Paso 8: Curado del Jabón
Deja que el jabón repose en el molde durante 24-48 horas. Después de este tiempo, estará lo suficientemente sólido como para cortarlo.
Corta el jabón en barras o pastillas. Colócalas en un lugar fresco, seco y bien ventilado para que se curen.
El curado puede tardar de 4 a 6 semanas. Durante este tiempo, el agua se evapora y el jabón se vuelve más duro y suave.