
El Principio de Igualdad entre los Beligerantes establece que, en un conflicto armado, las partes contendientes (los beligerantes) son iguales ante el Derecho Internacional Humanitario (DIH), independientemente de la justificación inicial del conflicto o de la superioridad militar de una de las partes.
El primer paso para entender este principio es reconocer su carácter procesal. No implica que ambas partes sean moralmente equivalentes. Simplemente, el DIH se aplica a todos los beligerantes, sin discriminación. Por ejemplo, si un grupo rebelde inicia una insurrección (considerada un conflicto armado no internacional), las leyes de la guerra se aplican tanto a ese grupo como al gobierno oficial, sin importar quién "tenía razón" al principio.
Segundo, este principio implica que todos los beligerantes deben cumplir con las mismas obligaciones establecidas en el DIH. No pueden justificar violaciones del DIH argumentando que su oponente las cometió primero o que el conflicto es "justo" de su lado. Un ejemplo claro: ambas partes deben distinguir entre combatientes y civiles y dirigir sus ataques solo contra objetivos militares. Si un bando comete crímenes de guerra, esto no justifica que el otro bando haga lo mismo.
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Tercero, la igualdad se aplica en la protección de ciertos grupos vulnerables. Independientemente del motivo del conflicto, los prisioneros de guerra, los heridos, los enfermos y los civiles deben ser tratados humanamente. Por ejemplo, un combatiente capturado por cualquier bando tiene derecho al mismo trato como prisionero de guerra, incluyendo acceso a alimentos, agua y atención médica.

El principio de igualdad entre los beligerantes es crucial para minimizar el sufrimiento en los conflictos armados. Permite que el DIH sea un marco legal efectivo para proteger a las víctimas de la guerra, independientemente de las causas subyacentes del conflicto. Al garantizar un trato igualitario, promueve un mínimo de humanidad en medio de la barbarie.
Un uso práctico de este principio es en la investigación de crímenes de guerra. La Corte Penal Internacional (CPI) puede investigar y juzgar a individuos de ambos bandos en un conflicto por crímenes de guerra, sin tomar en cuenta quién inició el conflicto o quién se considera el "agresor".