
En el análisis literario de Frankenstein de Mary Shelley, la idea de "poseer la naturaleza" se convierte en una lente crucial para examinar el rol y la representación de lo femenino. Esta posesión no se limita al control físico, sino que abarca la manipulación, la definición y la restricción de la naturaleza y de las mujeres dentro de un marco patriarcal.
¿Qué significa "Poseer la Naturaleza"?
"Poseer la naturaleza" se refiere a la idea de dominar y controlar el mundo natural. Esta dominación, a menudo asociada con la ciencia y la tecnología, se extiende también a la visión de las mujeres como parte de esa naturaleza a ser controlada. Históricamente, la sociedad patriarcal ha intentado dominar tanto el entorno natural como la mujer, considerando a ambas como objetos pasivos. Esta visión es particularmente evidente en la forma en que los personajes femeninos son tratados y definidos en Frankenstein.
El Rol de lo Femenino en Frankenstein
Las mujeres en Frankenstein, como Elizabeth Lavenza y Justine Moritz, a menudo son representadas como seres pasivos y angelicales. Su valor reside principalmente en su belleza y su capacidad para proporcionar consuelo y apoyo a los hombres. Están definidas por su relación con los personajes masculinos, sin una identidad propia fuerte e independiente. Su función principal es servir como objetos de amor y cuidado, perpetuando así la idea de que su existencia depende de su utilidad para los hombres.
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Elizabeth Lavenza: Un Ejemplo de Posesión
Elizabeth es quizás el ejemplo más claro de la posesión de la naturaleza. Es presentada como un regalo, un objeto que Victor Frankenstein recibe y considera de su propiedad. Desde su infancia, es idealizada y admirada por su belleza y dulzura. Victor la ve como una posesión valiosa, pero rara vez considera sus propios deseos o aspiraciones. Esta dinámica de posesión culmina trágicamente cuando Elizabeth es asesinada, simbolizando la destrucción de la naturaleza poseída y la pérdida del control por parte de Victor.

La Criatura y la Negación de lo Femenino
La creación de la Criatura es un acto fundamental en la exploración de la posesión de la naturaleza. Victor intenta crear vida sin la necesidad de la mujer, esencialmente eliminando el rol femenino en la procreación. Este acto de arrogancia científica refleja un deseo de controlar y dominar la naturaleza hasta el punto de subvertir sus leyes fundamentales. La ausencia de una figura femenina en la creación de la Criatura tiene consecuencias devastadoras, tanto para Victor como para su creación.
La Destrucción de la Novia
Cuando la Criatura exige una compañera, Victor inicialmente accede, creando una criatura femenina. Sin embargo, antes de darle vida, la destruye, temiendo las posibles consecuencias de su unión. Este acto final de destrucción es un ejemplo paradigmático de la posesión y el control ejercidos sobre la naturaleza y lo femenino. Victor prefiere destruir su creación a permitirle existir independientemente, perpetuando así la idea de que la naturaleza, en este caso representada por una mujer, debe ser controlada y sometida.

Aplicaciones en la Vida Real
La idea de "poseer la naturaleza" y su conexión con la opresión de la mujer resuena en varios aspectos de la sociedad actual. La cosificación de las mujeres en los medios de comunicación, la desigualdad salarial y la violencia de género son ejemplos de cómo la sociedad patriarcal continúa intentando controlar y definir a las mujeres. Comprender este concepto en Frankenstein nos ayuda a reconocer y desafiar estas estructuras opresivas en el mundo real. La literatura, como Frankenstein, sirve como un espejo que refleja nuestras propias acciones y actitudes, invitándonos a reflexionar sobre cómo tratamos a la naturaleza y a las mujeres.
En conclusión, la "posesión de la naturaleza" en Frankenstein revela la compleja relación entre ciencia, sociedad y la representación de lo femenino. A través de la manipulación y el control de los personajes femeninos, Mary Shelley critica la ambición desmedida y la arrogancia científica, exponiendo las consecuencias devastadoras de intentar dominar la naturaleza y, por extensión, a las mujeres.