
Ignaz Semmelweis, un médico húngaro del siglo XIX, no evitó literalmente utilizar el microscopio, sino que no vio su utilidad para resolver el problema clave que enfrentaba: la fiebre puerperal. Su enfoque se basó en la observación directa y el razonamiento lógico, más que en la investigación microscópica.
La razón principal de la desconfianza de Semmelweis hacia el microscopio residía en el estado rudimentario de la tecnología de la época. Los microscopios no ofrecían la resolución necesaria para identificar con precisión los agentes causantes de la enfermedad, que en realidad eran bacterias. Él no negaba la existencia de organismos microscópicos, pero no creía que fueran relevantes para explicar la alta tasa de mortalidad en la División de Maternidad I del Hospital General de Viena.
Otro factor importante fue la teoría dominante de los miasmas. En ese momento, se creía que las enfermedades eran causadas por "aires pútridos" o vapores nocivos. Aunque Semmelweis rechazó esta teoría, la alternativa que propuso, la transmisión de "materia cadavérica," se basó en la observación macroscópica de la contaminación de las manos de los médicos que realizaban autopsias.
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Su razonamiento fue el siguiente: los médicos que realizaban autopsias y luego atendían partos transmitían algo a las parturientas, lo que les provocaba la fiebre puerperal. Él observó que la tasa de mortalidad era mucho menor en la División II, donde las parteras, que no realizaban autopsias, atendían los partos.
Ejemplo 1: Semmelweis notó que un colega murió después de pincharse con un escalpelo durante una autopsia y presentar síntomas similares a la fiebre puerperal. Esto reforzó su idea de que la "materia cadavérica" era la causa.

Ejemplo 2: Tras instituir el lavado de manos con una solución de hipoclorito de calcio (lejía), la tasa de mortalidad en la División I se redujo drásticamente, demostrando la eficacia de su método, sin necesidad de identificar el microorganismo específico.
En resumen, Semmelweis prefirió la observación clínica, el razonamiento inductivo y la experimentación controlada a la microscopía, debido a las limitaciones tecnológicas y las creencias científicas de la época. Su enfoque, aunque no se basó en la identificación microscópica de bacterias, condujo a un avance significativo en la prevención de la infección hospitalaria. Hoy en día, las prácticas de higiene hospitalaria se basan en los principios que él defendió, demostrando la importancia de la observación y la acción práctica en la medicina, incluso antes de la comprensión completa de los mecanismos microbianos.