
Antiguamente, los marinos se orientaban utilizando un plan que combinaba varios instrumentos y técnicas. Este plan les permitía navegar con precisión, incluso sin la ayuda de la tecnología moderna.
Paso 1: Observar las Estrellas
Localiza la Estrella Polar (Polaris). Esta estrella es muy importante. Ella siempre indica el Norte. Para encontrarla, busca primero la constelación de la Osa Mayor.
La Osa Mayor tiene forma de carro o cazo. Las dos estrellas que forman el borde del cazo más alejado del mango apuntan directamente a la Estrella Polar. Extiende una línea imaginaria desde esas dos estrellas. La primera estrella brillante que encuentres en esa línea es la Estrella Polar.
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Una vez que encuentres la Estrella Polar, sabrás dónde está el Norte. El Este estará a tu derecha, el Oeste a tu izquierda, y el Sur directamente detrás de ti. Esta es una orientación básica fundamental.
Paso 2: Usar la Brújula
Usa una brújula. La brújula es un instrumento que utiliza una aguja imantada. Esta aguja siempre apunta hacia el Norte magnético de la Tierra. Es crucial entender que el Norte magnético es diferente del Norte geográfico (donde se encuentra el Polo Norte).

Asegúrate de que la brújula esté nivelada. Espera a que la aguja se detenga. Una vez que se detenga, la aguja te indicará el Norte magnético. Compara la dirección indicada por la brújula con la dirección del Norte verdadero que encontraste con la Estrella Polar.
Conoce la declinación magnética. Esta es la diferencia entre el Norte magnético y el Norte verdadero en tu ubicación. Las cartas náuticas te darán esta información. Ajusta tu rumbo en la brújula teniendo en cuenta la declinación magnética.
Paso 3: Consultar las Cartas Náuticas
Estudia las cartas náuticas. Estas cartas son mapas detallados de los océanos, costas y puertos. Muestran profundidades del agua, peligros como rocas y arrecifes, y puntos de referencia como faros y montañas.

Localiza tu posición actual en la carta. Para hacer esto, puedes usar la latitud y longitud (coordenadas geográficas). También puedes usar puntos de referencia visuales que veas en la costa y que estén marcados en la carta.
Planifica tu ruta en la carta. Traza una línea desde tu posición actual hasta tu destino. Mide la distancia y el rumbo (ángulo con respecto al Norte) de tu ruta. Asegúrate de evitar peligros y considerar las corrientes y los vientos.

Paso 4: Navegación por Estima
Practica la navegación por estima. Esto implica estimar tu posición basándote en tu velocidad, tiempo y rumbo. Lleva un registro de tu velocidad (usando un corredera, un instrumento que mide la velocidad del barco) y tu rumbo (usando la brújula).
Calcula la distancia que has recorrido en un período de tiempo determinado. Aplica correcciones por el viento y las corrientes, si es posible. Actualiza tu posición estimada en la carta náutica a intervalos regulares.
La navegación por estima es menos precisa que la navegación con la Estrella Polar o la brújula. Los errores se acumulan con el tiempo. Sin embargo, es útil para mantener un registro de tu progreso y para anticipar cuándo deberías ver puntos de referencia importantes.

Paso 5: Utilizar el Sextante (Opcional)
Si era posible, usa un sextante. El sextante es un instrumento de precisión que mide el ángulo entre un objeto celeste (como el Sol o una estrella) y el horizonte. Conociendo la hora exacta (con un cronómetro marino) y el ángulo, los marinos podían calcular su latitud.
Aprende a usar el sextante correctamente. Requiere práctica y conocimiento de trigonometría y astronomía. No todos los marinos tenían acceso a un sextante, pero era una herramienta valiosa para aquellos que sí lo tenían.
Combinando la información del sextante con las cartas náuticas y la navegación por estima, los marinos podían navegar con una precisión sorprendente, incluso en largas travesías.