
El método de punto fijo es una técnica iterativa para encontrar la raíz de una ecuación. En esencia, transformamos la ecuación original, f(x) = 0, en una forma equivalente: x = g(x). El punto fijo es el valor de 'x' que satisface esta nueva ecuación.
¿Cómo funciona? Comenzamos con una aproximación inicial, x0. Luego, iterativamente calculamos nuevos valores usando la función g(x):
x1 = g(x0)
x2 = g(x1)
xn+1 = g(xn)
Si la secuencia de valores xn converge a un límite, ese límite es el punto fijo y, por tanto, la raíz aproximada de la ecuación original.
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Ejemplo resuelto: Encontrar una raíz aproximada de la ecuación f(x) = x2 - x - 2 = 0 usando el método de punto fijo.
Paso 1: Reorganizar la ecuación. Podemos aislar 'x' de varias maneras. Consideremos: x = √(x + 2). Por lo tanto, g(x) = √(x + 2).

Paso 2: Elegir una aproximación inicial. Sea x0 = 3.
Paso 3: Iterar.

x1 = g(x0) = √(3 + 2) = √5 ≈ 2.236
x2 = g(x1) = √(2.236 + 2) = √4.236 ≈ 2.058
x3 = g(x2) = √(2.058 + 2) = √4.058 ≈ 2.014
Paso 4: Continuar iterando hasta alcanzar la convergencia. En este ejemplo, los valores se están acercando a 2. Si continuáramos, nos aproximaríamos a la raíz x = 2.
Importante: No todas las funciones g(x) conducirán a la convergencia. La elección de la función g(x) y la aproximación inicial x0 son cruciales. El criterio de convergencia generalmente involucra la derivada de g(x); |g'(x)| < 1 cerca del punto fijo para asegurar la convergencia.

Otro ejemplo de reorganización podría ser: x = x2 - 2, donde g(x) = x2 - 2. Usando la misma aproximación inicial (x0 = 3), notarás que esta función g(x) no converge. Las iteraciones se alejarán de la raíz. Por eso, la elección de g(x) es fundamental.
En resumen, el método de punto fijo es una herramienta valiosa para encontrar raíces, pero requiere una cuidadosa selección de la función g(x) para garantizar la convergencia a la solución deseada.