
El mecanismo de acción de la calcitonina se centra principalmente en la regulación de los niveles de calcio en la sangre. Su principal efecto es la disminución de la concentración de calcio sérico, contrarrestando los efectos de la hormona paratiroidea (PTH).
La calcitonina actúa directamente sobre los osteoclastos, que son las células responsables de la resorción ósea (la descomposición del hueso para liberar calcio en la sangre). La calcitonina se une a receptores específicos en la superficie de estas células e inhibe su actividad. Al hacerlo, reduce la liberación de calcio del hueso al torrente sanguíneo.
Otro mecanismo importante es el efecto de la calcitonina sobre los riñones. La calcitonina aumenta la excreción de calcio y fosfato en la orina. Esto contribuye aún más a la disminución de los niveles de calcio en sangre, ya que se facilita su eliminación del cuerpo.
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Además, la calcitonina puede inhibir la absorción de calcio en el intestino, aunque este efecto es menos pronunciado que sus acciones sobre el hueso y los riñones. En resumen, la calcitonina impacta en los tres órganos principales involucrados en la homeostasis del calcio: hueso, riñones e intestino.
Ejemplo 1: En situaciones de hipercalcemia (niveles altos de calcio en sangre), la calcitonina es liberada para reducir estos niveles mediante la inhibición de la resorción ósea. Ejemplo 2: En pacientes con enfermedad de Paget, donde hay una resorción ósea excesiva, la calcitonina puede ayudar a reducir el dolor y la deformidad ósea al disminuir la actividad de los osteoclastos.

La regulación de la secreción de calcitonina está controlada principalmente por los niveles de calcio en sangre. Un aumento en la concentración de calcio sérico estimula la liberación de calcitonina por las células parafoliculares (células C) de la glándula tiroides. Una disminución en los niveles de calcio inhibe su secreción.
En la práctica clínica, la calcitonina (especialmente la calcitonina de salmón, que es más potente y de acción más prolongada) se utiliza para tratar la osteoporosis (para reducir la pérdida ósea), la enfermedad de Paget y la hipercalcemia. Sin embargo, debido a posibles efectos secundarios y la disponibilidad de otras alternativas terapéuticas, su uso se ha vuelto más limitado en los últimos años.