
El ionómero de vidrio dental (CIV) es un material restaurador que se adhiere químicamente a la estructura dental, liberando flúor. Se forma al mezclar un polvo de vidrio de fluoroaluminosilicato con un líquido de ácido poliacrílico o una solución acuosa del mismo.
Una característica clave es su adhesión química al esmalte y la dentina, eliminando la necesidad de grabado ácido en muchos casos. Esto lo convierte en una opción conservadora, especialmente en pacientes con alto riesgo de caries.
Otra ventaja significativa es la liberación de flúor. El flúor liberado ayuda a fortalecer la estructura dental circundante y a prevenir la formación de nuevas caries. Esta propiedad es particularmente beneficiosa en odontología pediátrica y en pacientes con xerostomía.
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Existen diferentes tipos de CIV, incluyendo los ionómeros de vidrio convencionales, los ionómeros de vidrio modificados con resina (RMGI) y los ionómeros de vidrio de alta viscosidad. Los RMGI, por ejemplo, contienen resina para mejorar la estética y la resistencia, pero aún conservan las propiedades de liberación de flúor.

Los ionómeros de vidrio convencionales suelen ser más opacos y menos resistentes que las resinas compuestas. Sin embargo, ofrecen una biocompatibilidad superior y una menor sensibilidad a la humedad durante la colocación. Los ionómeros de vidrio de alta viscosidad están diseñados para ser más compactables y resistentes, haciéndolos adecuados para restauraciones que soportan fuerzas masticatorias.
Un ejemplo de uso es la restauración de pequeñas caries en superficies oclusales de molares en niños, donde la liberación de flúor es crucial. Otro ejemplo sería el uso como base o liner bajo una restauración de resina compuesta, aprovechando su adhesión y liberación de flúor para proteger la pulpa dental.

Su principal desventaja es su menor resistencia al desgaste y a la fractura en comparación con las resinas compuestas, limitando su uso en restauraciones grandes o sometidas a alta tensión. Sin embargo, los avances en la formulación han mejorado significativamente estas propiedades.
En la práctica odontológica, el ionómero de vidrio dental se utiliza ampliamente para restauraciones en áreas de bajo estrés o donde la liberación de flúor es una prioridad. También se usa como sellador de fosas y fisuras para prevenir las caries en niños y adolescentes, y como cemento para coronas y puentes.