
¡Hola! Vamos a explorar el mundo de las lesiones en la piel. Aprenderemos a identificar diferentes tipos: mácula, pápula, vesícula, pústula y costra. La clave es entender cada una para poder describir correctamente lo que vemos en nuestra piel o en la de alguien más.
Primero, la definición: Estas son descripciones de lesiones cutáneas primarias (iniciales) o secundarias (evolución de las primarias). ¡Vamos una por una!
Una mácula es un cambio de color en la piel, pero sin relieve. Es plana. Un ejemplo sencillo es una peca o una mancha de nacimiento. Piensa en ella como una pincelada de diferente color sobre un lienzo.
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Una pápula es una elevación sólida y pequeña en la piel, usualmente menor a 1 cm de diámetro. Piensa en ella como un grano pequeño sin pus. Un ejemplo común son los granitos del acné o las picaduras de insectos.

Una vesícula es una ampolla pequeña, llena de líquido transparente. Un ejemplo clásico son las ampollas causadas por quemaduras solares o por el herpes simple.
Una pústula se parece a una vesícula, ¡pero con pus! Es una elevación llena de líquido turbio, generalmente blanco o amarillento. Piensa en un grano de acné infectado.

Por último, una costra es la piel seca que se forma sobre una herida o lesión cutánea, como cuando te raspas la rodilla. Es el resultado del proceso de curación.
¿Cómo puedes usar esta información? Si ves algo inusual en tu piel, intenta describir con precisión qué ves. ¿Es una mácula, una pápula, una vesícula, una pústula o una costra? Esta descripción ayudará al médico a diagnosticarte con mayor facilidad y rapidez. ¡Nunca intentes diagnosticarte solo! La piel es compleja y un profesional es la mejor opción para una evaluación correcta.