
Las bacterias, como cualquier otro organismo, pueden ser infectadas por virus. Estos virus que infectan bacterias se llaman bacteriófagos, o simplemente fagos. Existen dos ciclos principales que los bacteriófagos pueden seguir una vez que infectan una bacteria: el ciclo lítico y el ciclo lisogénico.
El Ciclo Lítico
El ciclo lítico es el ciclo reproductivo viral que resulta en la destrucción de la célula huésped. Piensa en "lítico" como "lisi", que significa rompimiento o destrucción. Este ciclo es bastante rápido y directo.
Primero, el fago se adhiere a la superficie de la bacteria. Luego, inyecta su ADN en la célula. El ADN del fago toma el control de la maquinaria celular de la bacteria. Esta maquinaria, normalmente utilizada para las funciones bacterianas, ahora se utiliza para crear más copias del ADN del fago y de las proteínas que forman la cápside del virus.
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Las partes del virus, el ADN y las proteínas, se ensamblan. Se forman nuevos fagos dentro de la bacteria. Finalmente, la bacteria se lisa, o se rompe. Esto libera los nuevos fagos. Estos fagos liberados pueden infectar otras bacterias, continuando el ciclo.
Un ejemplo común es el fago T4 que infecta a E. coli. Este fago sigue el ciclo lítico exclusivamente. Después de la infección, la célula bacteriana se destruye rápidamente, liberando muchos nuevos fagos.

El Ciclo Lisogénico
El ciclo lisogénico es diferente. En este ciclo, el ADN del fago se incorpora al ADN de la bacteria huésped. No destruye inmediatamente la célula huésped. Piensa en "lisogénico" como "integración".
Al igual que en el ciclo lítico, el fago se adhiere a la bacteria e inyecta su ADN. Sin embargo, en lugar de tomar el control inmediato, el ADN del fago se integra en el cromosoma bacteriano. El ADN del fago insertado se llama profago.

La bacteria continúa viviendo y reproduciéndose normalmente. Cada vez que la bacteria se divide, también copia el ADN del profago. Por lo tanto, las células hijas también contienen el ADN del fago. El profago se transmite a cada generación de bacterias.
El profago puede permanecer inactivo durante mucho tiempo. Sin embargo, bajo ciertas condiciones de estrés, como la radiación UV o la escasez de nutrientes, el profago puede excindirse del cromosoma bacteriano. Una vez que se separa, entra en el ciclo lítico. Esto lleva a la producción de nuevos fagos y la lisis de la célula bacteriana.

Un ejemplo es el fago lambda (λ) que infecta a E. coli. Este fago puede seguir tanto el ciclo lítico como el ciclo lisogénico. La elección del ciclo depende de las condiciones ambientales.
Comparación y Contraste
La principal diferencia entre los dos ciclos es el destino de la célula huésped. El ciclo lítico destruye la célula huésped inmediatamente. El ciclo lisogénico permite que la célula huésped sobreviva y se reproduzca, propagando el ADN del fago.

Ambos ciclos comienzan con la adhesión del fago a la bacteria y la inyección de ADN. Sin embargo, después de la inyección, los caminos divergen. El ciclo lítico conduce a la replicación viral y la lisis. El ciclo lisogénico conduce a la integración del ADN viral en el genoma del huésped.
La elección del ciclo depende de varios factores, incluyendo el tipo de fago y las condiciones ambientales. Algunos fagos solo pueden seguir el ciclo lítico. Otros pueden alternar entre los dos ciclos. La capacidad de cambiar entre los ciclos permite a los fagos adaptarse a diferentes condiciones y maximizar su supervivencia y reproducción.
Comprender estos ciclos es crucial. Ayuda a entender cómo los virus interactúan con las bacterias. También tiene implicaciones importantes en la biotecnología y la medicina. Por ejemplo, los fagos se están investigando como una posible terapia para las infecciones bacterianas resistentes a los antibióticos. La habilidad de manipular los ciclos de los fagos podría ofrecer nuevas maneras de combatir las enfermedades bacterianas.