
La profecía bíblica, especialmente en el contexto adventista, a menudo explora el rol de naciones en los eventos del tiempo del fin. Las interpretaciones de Pastor Stephen Bohr sobre el papel de los Estados Unidos en estas profecías son particularmente significativas. Este análisis nos ayuda a comprender el panorama profético.
La Bestia que Subió de la Tierra
El libro de Apocalipsis, capítulo 13, introduce dos bestias. La primera surge del mar y la segunda de la tierra. En la teología adventista, la bestia que sube del mar generalmente se identifica con el papado durante la Edad Media. La bestia que sube de la tierra es un poder posterior que emerge en un momento clave de la historia.
Pastor Bohr, siguiendo la interpretación tradicional adventista, identifica a esta segunda bestia como los Estados Unidos. Varias características de la profecía apuntan a esta conclusión. La bestia surge de la tierra, un lugar relativamente despoblado en comparación con el "mar" que representa las naciones populosas de Europa. Esto coincide con el surgimiento de los Estados Unidos en el Nuevo Mundo.
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Las Dos Astas como de Cordero
Apocalipsis 13:11 describe a esta bestia teniendo "dos astas como de cordero." Estas astas simbolizan los principios fundamentales sobre los cuales se fundó la nación: el protestantismo y el republicanismo. El protestantismo representa la libertad religiosa, mientras que el republicanismo significa un gobierno representativo elegido por el pueblo.
Los Estados Unidos, desde su inicio, se presentaron como un refugio para aquellos que buscaban libertad religiosa. Su constitución garantiza la separación de la iglesia y el estado. Además, su sistema de gobierno se basa en la elección de representantes para tomar decisiones en nombre del pueblo. Estas dos "astas" reflejan los ideales de libertad y democracia.

Hablando como Dragón
Sin embargo, la profecía también advierte que esta bestia, a pesar de su apariencia inicial pacífica, eventualmente "hablará como dragón." Esto significa que, con el tiempo, los Estados Unidos abandonarán sus principios originales y ejercerán un poder opresivo, similar al simbolizado por el dragón (que representa a Satanás y al poder persecutorio de Roma pagana y papal).
Pastor Bohr señala que esta "habla como dragón" se manifestará en la imposición de una legislación religiosa, específicamente la observancia del domingo en lugar del sábado. Esta imposición violaría la libertad de conciencia y perseguiría a aquellos que mantengan la observancia del sábado, tal como se establece en los Diez Mandamientos.

La Imagen de la Bestia
La profecía también menciona que la bestia que sube de la tierra hará que la gente "haga una imagen de la bestia." Esta imagen representa una réplica del sistema papal de la Edad Media, donde la iglesia y el estado se unieron para ejercer control sobre la población. Pastor Bohr y otros teólogos adventistas creen que esto se refiere a una coalición de iglesias protestantes en los Estados Unidos que buscará influir en el gobierno para imponer sus valores religiosos a la sociedad.
Un ejemplo de esta "imagen" en formación podría ser la creciente presión para aprobar leyes que reflejen valores religiosos específicos, incluso si esas leyes infringen la libertad religiosa de otros. La politización de la religión y el intento de imponer una moralidad particular a través de la legislación son indicativos de este proceso.

Aplicación Práctica
Comprender esta profecía no es solo un ejercicio académico. Tiene implicaciones prácticas para la vida cristiana. Nos llama a estar vigilantes y a defender la libertad religiosa. También nos anima a estudiar la Biblia y a comprender los tiempos en que vivimos. Stephen Bohr enfatiza la importancia de vivir vidas santas y proclamar el mensaje del evangelio eterno antes del regreso de Cristo. La profecía es una advertencia, pero también una invitación a la preparación y la fidelidad.
En resumen, la interpretación de Pastor Bohr sobre el rol de los Estados Unidos en la profecía bíblica, basada en Apocalipsis 13, nos presenta un panorama desafiante. Nos insta a observar cuidadosamente los eventos mundiales y a discernir cómo se están cumpliendo las profecías. La clave está en mantenernos fieles a la Palabra de Dios y en compartir el mensaje de esperanza y salvación con el mundo.