
El Tratado 1 de Lazarillo de Tormes relata el inicio de la vida de Lázaro y su aprendizaje con un astuto y hambriento ciego. Este tratado establece las bases del carácter de Lázaro, moldeado por la picaresca y la necesidad de sobrevivir en un mundo hostil.
El tratado comienza con el nacimiento de Lázaro, hijo de Antona Pérez y Tomé González, ambos de escasos recursos. Tomé muere y Antona se une a un mozo negro, de quien Lázaro tiene un hermanastro. Esta situación familiar precaria obliga a Antona a buscar trabajo y termina entregando a Lázaro como guía de un ciego.
La relación con el ciego es crucial. Lázaro, inocente al principio, rápidamente aprende a ser astuto y desconfiado. El ciego, aunque ciego físicamente, es sumamente perspicaz y utiliza la crueldad para enseñar a Lázaro las duras lecciones de la vida. Le hace pasar hambre y le engaña constantemente.
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Un ejemplo clave es cuando el ciego le hace golpear la cabeza contra un toro de piedra para "aprender" a ser listo. Este incidente marca el inicio de la transformación de Lázaro. Otro ejemplo es cuando Lázaro roba uvas del ciego, quien al final lo descubre por su astucia y le da una brutal lección.

El ciego es avaro y solo piensa en su propio beneficio. Obliga a Lázaro a mendigar y le da la menor cantidad de comida posible. Esto obliga a Lázaro a usar su ingenio para sobrevivir, robándole comida al ciego de diversas maneras.
Lázaro finalmente abandona al ciego después de hartarse de sus maltratos y engaños. Le hace creer que van a saltar un arroyo, pero en realidad lo hace chocar contra un poste, dejándolo inconsciente. Esta acción representa el primer paso de Lázaro hacia la independencia y la autonomía.

El Tratado 1 es fundamental para entender la formación del personaje de Lázaro. Su experiencia con el ciego lo convierte en un pícaro, un individuo que debe recurrir a la astucia y al engaño para sobrevivir en una sociedad desigual.
En el mundo real, este tratado nos muestra cómo las experiencias tempranas, especialmente las adversas, pueden moldear nuestra personalidad y nuestra visión del mundo. La resiliencia y la capacidad de adaptación, aunque desarrolladas en circunstancias difíciles, son valiosas herramientas para afrontar los desafíos de la vida.