
Un texto argumentativo tiene como objetivo persuadir al lector sobre una determinada tesis. Para lograrlo, se estructura en partes esenciales que colaboran para presentar un argumento sólido y convincente.
La primera parte es la introducción. Aquí se presenta el tema general del texto y se formula la tesis, es decir, la postura que el autor defenderá. La tesis debe ser clara y concisa, funcionando como la columna vertebral del argumento.
Luego, sigue el desarrollo o cuerpo argumentativo. Esta sección contiene los argumentos que apoyan la tesis. Cada argumento puede incluir evidencia, ejemplos, datos estadísticos o citas de autoridad para fortalecer su validez. Es fundamental presentar los argumentos de forma organizada y lógica, conectándolos entre sí.
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Dentro del desarrollo, encontramos los contraargumentos y su refutación. Anticiparse a posibles objeciones a la tesis y refutarlas demuestra una comprensión profunda del tema y fortalece la credibilidad del autor. Esta sección muestra que se han considerado diferentes perspectivas y se ha llegado a la conclusión después de un análisis exhaustivo.

Finalmente, la conclusión resume los puntos principales del argumento y reafirma la tesis. No se trata simplemente de repetir la tesis, sino de presentarla de nuevo a la luz de los argumentos expuestos. La conclusión puede también incluir una llamada a la acción o una reflexión final sobre el tema.
Por ejemplo, si la tesis es: "El uso de bicicletas es beneficioso para la salud", el desarrollo podría presentar argumentos como la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, la mejora del estado físico general y la contribución a la reducción de la contaminación. Un contraargumento sería el riesgo de accidentes, que se refutaría explicando las medidas de seguridad que se pueden tomar.

Otro ejemplo: si la tesis es "Debería haber más acceso a la educación superior gratuita", el desarrollo podría incluir argumentos sobre la igualdad de oportunidades, el aumento de la productividad laboral y el desarrollo social. Un contraargumento podría ser el costo para el gobierno, que se refutaría mostrando los beneficios a largo plazo.
En la vida real, las partes de un texto argumentativo se utilizan constantemente. Desde debates políticos y artículos de opinión hasta presentaciones comerciales y ensayos académicos, la capacidad de construir un argumento sólido y persuasivo es fundamental para comunicar ideas de manera efectiva e influir en las decisiones de los demás.