
Gestión de Negocios Ajenos, según el Código Civil y Comercial, se refiere a la situación en la que una persona (el gestor) asume voluntariamente la administración de uno o varios negocios patrimoniales de otra persona (el dueño del negocio) que está imposibilitada para hacerlo, sin haber recibido un mandato expreso.
El proceso se puede entender mejor por pasos:
- Inicio Espontáneo: El gestor actúa motu proprio. No hay obligación legal ni acuerdo previo. Ejemplo: Un vecino nota que la casa de su vecino (de viaje) tiene una tubería rota y contrata a un fontanero para evitar daños mayores.
- Intención de Beneficiar: La intención del gestor debe ser favorecer al dueño del negocio. No puede actuar en su propio interés exclusivo. Ejemplo: El vecino que contrató al fontanero no lo hizo para revender la casa a un precio más alto, sino para evitar daños a la propiedad del vecino.
- Utilidad de la Gestión: La gestión debe ser útil o al menos razonablemente útil al dueño del negocio en las circunstancias. Ejemplo: Si la fuga de agua era mínima y el costo del fontanero excesivo, la utilidad de la gestión podría cuestionarse.
- Obligaciones del Gestor: El gestor debe actuar con diligencia y lealtad, informando al dueño del negocio tan pronto como sea posible. Debe continuar la gestión hasta que el dueño pueda retomarla o delegarla en otra persona. Ejemplo: El vecino debe informar a su vecino del problema de la tubería y de la reparación.
- Obligaciones del Dueño del Negocio: Si la gestión fue útil y bien realizada, el dueño del negocio debe reembolsar los gastos necesarios y útiles incurridos por el gestor, e indemnizarlo por los daños sufridos. Ejemplo: El vecino debe pagar la factura del fontanero si la reparación fue necesaria.
Un uso práctico de la Gestión de Negocios Ajenos es en situaciones de emergencia donde una persona está incapacitada (por enfermedad o accidente) y necesita que alguien gestione sus asuntos urgentes (como el pago de una hipoteca). Otro uso es la protección de bienes abandonados o en riesgo, donde la intervención de un tercero evita un daño mayor. En resumen, permite actuar en beneficio de otro cuando este no puede hacerlo por sí mismo, promoviendo la solidaridad y evitando perjuicios innecesarios.