
Un control de lectura es una herramienta de evaluación diseñada para verificar la comprensión de un texto por parte de un lector.
Su estructura se basa en una serie de preguntas o actividades que evalúan diferentes aspectos de la lectura. A continuación, se detalla paso a paso cómo se estructura un control de lectura eficaz:
1. Identificación del Texto: Comienza siempre identificando el texto al que se refiere el control. Incluye el título, autor y, si aplica, la edición. Ejemplo: Título: "El Principito", Autor: Antoine de Saint-Exupéry.
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2. Preguntas de Comprensión Literal: Estas preguntas buscan verificar si el lector entendió la información explícita del texto. Ejemplo: ¿Cómo se llama el planeta del Principito? La respuesta debe ser directamente extraíble del texto.
3. Preguntas de Comprensión Inferencial: Evalúan la capacidad de deducir información que no está explícitamente mencionada. Ejemplo: ¿Qué representa la rosa para el Principito? Aquí, el lector debe interpretar el significado simbólico.

4. Preguntas de Comprensión Crítica: Buscan la opinión y análisis del lector sobre el texto. Ejemplo: ¿Estás de acuerdo con la visión del autor sobre la amistad? Justifica tu respuesta. Requiere un pensamiento más profundo y personal.
5. Preguntas sobre Elementos del Texto: Incluyen preguntas sobre el vocabulario, personajes, trama, tema, o estilo del autor. Ejemplo: Describe el personaje del zorro y su relación con el Principito.

Un control de lectura bien estructurado es fundamental para:
- Evaluar el aprendizaje: Permite al profesor verificar si los estudiantes comprendieron el material asignado.
- Fomentar la lectura activa: Al saber que serán evaluados, los estudiantes se involucran más con el texto.