
Las Leyes de Mendel son las reglas básicas que explican la herencia genética, cómo se transmiten las características de padres a hijos. Son dos leyes fundamentales: la Ley de la Segregación (Primera Ley) y la Ley de la Distribución Independiente (Segunda Ley).
Primera Ley de Mendel: Ley de la Segregación
Esta ley dice que cada individuo tiene dos factores (hoy los llamamos genes) para cada característica. Durante la formación de los gametos (óvulos y espermatozoides), estos factores se separan o segregan. Cada gameto recibe solo uno de estos factores.
Imagina una planta de guisantes. Para el color de la flor, tiene dos genes: uno para el color púrpura (P) y otro para el color blanco (p). La planta puede ser PP (púrpura), pp (blanca) o Pp (púrpura, porque el púrpura es dominante). Cuando esta planta forma gametos, una planta Pp, algunos gametos recibirán el gen P y otros recibirán el gen p, nunca ambos. Al combinarse con otro gameto en la fertilización, se restauran los dos genes en la descendencia.
Must Read
En resumen, los alelos (diferentes versiones de un gen) se separan durante la formación de gametos, asegurando que cada gameto reciba sólo una copia de cada gen.

Segunda Ley de Mendel: Ley de la Distribución Independiente
Esta ley afirma que los genes para diferentes características se distribuyen a los gametos de forma independiente el uno del otro. Esto significa que el gen que determina el color de la flor no influye en el gen que determina la forma de la semilla, siempre y cuando estos genes estén en cromosomas diferentes o muy separados en el mismo cromosoma.
Volvamos a los guisantes. Digamos que una planta tiene genes para el color de la flor (P/p) y genes para la forma de la semilla (Lisa/rugosa, L/l). La ley de la distribución independiente significa que al formar los gametos, la distribución de P o p no afecta la distribución de L o l. Puede haber gametos con PL, Pl, pL o pl, con la misma probabilidad, si los genes para color y forma están en diferentes cromosomas.

Para que esta ley se cumpla, los genes deben estar ubicados en cromosomas diferentes o suficientemente alejados en el mismo cromosoma (para que el entrecruzamiento los separe). Si los genes están muy cerca en el mismo cromosoma, tienden a heredarse juntos, lo que se conoce como ligamiento genético y se desvía de la segunda ley de Mendel.
En esencia, la Ley de la Distribución Independiente explica la gran variedad genética que vemos en los organismos, ya que las diferentes características se combinan de múltiples maneras en la descendencia.