
La ubicación temporal de las culturas Tolteca y Mexica es crucial para entender su legado. De manera concisa: La cultura Tolteca floreció durante el periodo Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), mientras que la cultura Mexica dominó durante el periodo Posclásico Tardío (1325-1521 d.C.).
Para entender esto mejor, analicemos por partes. Primero, el periodo Posclásico en Mesoamérica se define por importantes cambios políticos, sociales y culturales tras el colapso de grandes centros urbanos del periodo Clásico, como Teotihuacán. La cultura Tolteca, con su capital en Tula, se caracteriza por su influencia militarista y su arte distintivo, incluyendo las famosas esculturas de los Atlantes. Un ejemplo de su periodo es la difusión de su influencia hasta Chichén Itzá.
Segundo, el periodo Posclásico Tardío marca el auge y caída del Imperio Mexica, también conocidos como Aztecas. Fundaron Tenochtitlán en 1325 d.C. y construyeron un imperio basado en la conquista y el tributo. Su organización social, religión y sistema político eran altamente complejos. Un claro ejemplo es la construcción de grandes templos como el Templo Mayor y la práctica de sacrificios humanos.
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Tercero, la cronología es esencial. Los Toltecas precedieron a los Mexicas. La influencia cultural y posiblemente genética de los Toltecas fue importante para los Mexicas, quienes se veían a sí mismos como herederos de una civilización más antigua y sofisticada. Los Mexicas tomaron elementos de culturas anteriores, como la Tolteca, adaptándolos a su propia cosmovisión.
Finalmente, comprender estos periodos es importante para interpretar correctamente los artefactos arqueológicos y los relatos históricos. Por ejemplo, al analizar un códice Mexica, saber que fue producido durante el Posclásico Tardío nos ayuda a contextualizar la información que contiene. Además, permite a los historiadores evitar anacronismos y comprender la evolución de las sociedades mesoamericanas.