
El Origen del Universo según los Egipcios, en resumen, es una cosmogonía que describe la creación a partir de un océano primordial de caos, llamado Nun, del cual emerge la primera tierra firme y los dioses.
El proceso se puede entender en varios pasos:
- El Nun: Antes de todo, existía solo el Nun, un vasto océano oscuro e infinito de caos. Imagina un mar sin límites, sin luz ni forma, lleno de potencial pero inactivo.
- La Emergencia de la Tierra Primigenia: Del Nun, surgió una colina primigenia, una isla de tierra firme llamada Benben. Piensa en una isla que emerge de repente del océano. Esta colina representaba el orden que se establecía sobre el caos.
- Atum, el Dios Creador: Sobre la colina Benben se manifestó Atum, el dios creador. Atum, a veces asociado con el sol (Ra), creó a los primeros dioses, Shu (el aire) y Tefnut (la humedad), ya sea por masturbación (según algunas versiones) o por escupir.
- La Creación de los Dioses: Shu y Tefnut a su vez procrearon a Geb (la tierra) y Nut (el cielo). Estos dioses, al principio unidos, fueron separados por Shu para crear el espacio entre la tierra y el cielo.
- La Continuación de la Creación: De Geb y Nut nacieron Osiris, Isis, Seth, y Nephthys, completando la Enéada (el grupo de nueve dioses principales), quienes gobernarían el mundo.
Este relato de la creación no era solo una historia, sino una profunda explicación de cómo los egipcios entendían el mundo. Su comprensión del origen influyó directamente en su vida diaria, por ejemplo, en la arquitectura de los templos, que a menudo imitaba la colina Benben, simbolizando la creación del mundo. Además, la idea del Nun como caos constante recordaba la importancia de mantener el Ma'at, el equilibrio cósmico, para evitar el retorno al caos primordial. Este entendimiento del origen ayudó a justificar el orden social y religioso en el antiguo Egipto.