
La selección artificial es como un "juego de empujar" la evolución. En lugar de la naturaleza decidiendo qué plantas y animales sobreviven y se reproducen (selección natural), ¡los humanos lo hacemos! Escogemos los que tienen las mejores características que nos interesan y los cruzamos. Así, esas características se vuelven más comunes en las siguientes generaciones.
Selección Artificial en Plantas
Piénsalo así: Queremos plantas que den más frutos, sean más grandes, o tengan colores específicos. La selección artificial nos ayuda a conseguirlo. Aquí hay algunos ejemplos:
1. Maíz: El maíz moderno no se parece nada al "teosinte", su antepasado silvestre. El teosinte tenía mazorcas pequeñas con pocos granos. A través de la selección artificial, escogimos las plantas de teosinte con granos más grandes y mazorcas más numerosas. Cruzamos esas plantas generación tras generación, hasta obtener el maíz que conocemos hoy, con mazorcas enormes llenas de granos.
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2. Brócoli, Coliflor, Repollo, Coles de Bruselas, Col Rizada: ¡Increíble, pero cierto! Todas estas verduras provienen de la misma planta silvestre, la mostaza silvestre. Por selección artificial, enfocándonos en diferentes partes de la planta, obtuvimos las distintas verduras. Por ejemplo, seleccionando y cruzando plantas con flores más grandes y densas, ¡creamos la coliflor y el brócoli!
3. Frutas: Las frutas como las manzanas, las sandías y los plátanos también han sido drásticamente alteradas por la selección artificial. Originalmente, podían ser más pequeñas, más ácidas o tener más semillas. Los agricultores seleccionaron y cruzaron las plantas con las características deseadas: frutas más grandes, más dulces, con menos semillas o de colores más atractivos.

Selección Artificial en Animales
Lo mismo ocurre con los animales. Seleccionamos los que tienen las características que queremos y los cruzamos para reforzar esas características en las siguientes generaciones.
1. Perros: Los perros son un ejemplo perfecto. Todas las razas de perros, desde el chihuahua hasta el gran danés, descienden del lobo. A través de la selección artificial, los humanos criaron lobos con diferentes características, como tamaño, temperamento y habilidades de caza. Así surgieron las diferentes razas de perros que conocemos hoy en día.

2. Vacas Lecheras: Las vacas lecheras se crían por su capacidad de producir grandes cantidades de leche. Los ganaderos seleccionan las vacas que producen más leche y las cruzan para asegurar que sus hijas también sean buenas productoras de leche. Este proceso de selección artificial ha aumentado enormemente la producción de leche en las vacas lecheras.
3. Gallinas: De manera similar a las vacas lecheras, las gallinas ponedoras se crían por su capacidad de poner muchos huevos. Los granjeros seleccionan las gallinas que ponen más huevos y las cruzan para aumentar la producción de huevos en las generaciones futuras. Este es otro claro ejemplo de selección artificial.
En resumen, la selección artificial es una herramienta poderosa que los humanos han utilizado durante miles de años para mejorar las plantas y los animales que nos proporcionan alimento, compañía y otros beneficios. Es un proceso que requiere tiempo y paciencia, pero los resultados pueden ser sorprendentes. Recuerda que siempre estamos eligiendo qué rasgos queremos ver más en las próximas generaciones.