
Un producto básico es la forma más simple de un producto, enfocada en su función principal. Un producto aumentado, por otro lado, es el producto básico más servicios adicionales, beneficios y características que diferencian al producto de la competencia.
Para entenderlo mejor, analicemos el proceso paso a paso:
- Producto Básico: Es la necesidad fundamental que el producto satisface. Por ejemplo, para un taladro, la necesidad básica es hacer agujeros.
- Producto Genérico: Es la versión básica del producto, cumpliendo la función esencial. En el caso del taladro, sería un taladro simple, con motor y broca, capaz de hacer agujeros.
- Producto Esperado: Incluye las características mínimas que el consumidor espera. Para el taladro, esto podría ser la capacidad de ajustar la velocidad y la reversa.
- Producto Aumentado: Aquí es donde la diferenciación ocurre. Se añaden servicios y beneficios que superan las expectativas. Nuestro taladro podría incluir una batería de larga duración, un estuche, diferentes brocas, una garantía extendida y tutoriales online.
- Producto Potencial: Considera las posibles evoluciones y mejoras futuras del producto. El taladro podría integrarse con una app para controlar la profundidad del agujero o tener un sistema de autolimpieza.
Ejemplo adicional: Pensemos en un hotel. El producto básico es un lugar para dormir. El producto genérico es una habitación con una cama. El producto esperado incluye limpieza y privacidad. El producto aumentado añade desayuno gratuito, piscina, spa, gimnasio y servicio a la habitación.
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Importancia Práctica: Entender la diferencia entre productos básicos y aumentados es crucial para la estrategia de marketing. Permite a las empresas identificar cómo pueden diferenciarse de la competencia y ofrecer un valor añadido a sus clientes. También ayuda en la innovación de productos, impulsando a las empresas a pensar más allá de la simple funcionalidad y a desarrollar productos que superen las expectativas del consumidor.