
"Duro de cocer, duro de comer" es una expresión popular que a menudo genera confusión sobre si se trata de una variante lingüística o una elipsis. Para entenderlo, vamos a definir cada concepto.
Una variante lingüística es una forma diferente de expresar una misma idea, sin alterar su significado esencial. Estas variantes pueden deberse a factores geográficos, sociales o incluso individuales.
La elipsis, por otro lado, es la omisión de una o más palabras en una oración que se sobreentienden por el contexto. Esta omisión busca evitar la repetición y hacer la expresión más concisa.
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Ahora, analicemos "Duro de cocer, duro de comer". La expresión completa, que no siempre se dice, sería algo como "Quien es duro de cocer, es duro de comer". Aquí, la parte "quien es" o "el que es" se omite. Esta omisión es lo que la convierte en una elipsis.
Pensemos en otro ejemplo de elipsis: "Yo estudio inglés, tú español". Se omite el verbo "estudias" en la segunda parte de la oración. La oración completa sería "Yo estudio inglés, tú estudias español".

¿Por qué no es una variante? Porque no hay una forma diferente de decir la misma idea sin que la estructura principal sufra modificaciones. La elipsis es una herramienta para simplificar la expresión, no una alternativa para expresar el mismo concepto.
En resumen: "Duro de cocer, duro de comer" es una elipsis porque se omiten palabras que se entienden por el contexto, en este caso, el sujeto y el verbo al inicio de la segunda frase, haciéndola más breve y directa. La frase es incompleta gramaticalmente hablando, pero comprensible gracias al contexto.

Otro ejemplo común de elipsis es cuando respondemos a una pregunta con una sola palabra: "¿Has comido?" Respuesta: "Sí". Aquí se omite "He comido" o "Sí, he comido."
Es importante recordar que las elipsis son comunes en el habla cotidiana y ayudan a agilizar la comunicación, siempre y cuando el mensaje siga siendo claro.