
Controlar en la función de gestión significa asegurarse de que lo que se planeó realmente suceda. Es el proceso de monitorear el desempeño, compararlo con los objetivos establecidos y tomar acciones correctivas si es necesario.
Analicemos esta definición paso a paso:
Monitorear el Desempeño
Esto implica observar y medir lo que realmente está pasando. Es como un termómetro que mide la temperatura. En una empresa, esto podría ser el seguimiento de las ventas, la calidad de los productos o la eficiencia de los empleados. Por ejemplo, una tienda de ropa puede monitorear cuántas camisas se venden cada día.
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Comparar con los Objetivos
Una vez que tenemos datos sobre el desempeño, los comparamos con lo que queríamos lograr. Estos son los objetivos o estándares. Volviendo al ejemplo de la tienda, el objetivo podría ser vender 50 camisas al día. Si solo venden 30, hay una diferencia.
Tomar Acciones Correctivas
Si el desempeño no coincide con los objetivos, es hora de actuar. Esto es tomar acciones correctivas. Estas acciones buscan solucionar el problema y acercar el desempeño real al objetivo. En la tienda de ropa, esto podría significar ofrecer descuentos en las camisas, mejorar la publicidad o capacitar mejor al personal de ventas.

El control no es solo encontrar errores. También se trata de aprender y mejorar. Si la tienda de ropa consistentemente vende menos de 50 camisas al día, quizás el objetivo original era irreal y necesita ser revisado. El control ayuda a ajustar los planes y estrategias a medida que cambian las circunstancias.
Pensemos en otro ejemplo: una fábrica que produce juguetes. La función de control incluye:

- Monitorear: Verificar la calidad de los juguetes producidos.
- Comparar: Comparar el número de juguetes defectuosos con el estándar aceptable (por ejemplo, no más del 2% de defectos).
- Acción Correctiva: Si el porcentaje de defectos es demasiado alto, investigar la causa (¿problemas con la maquinaria? ¿Falta de capacitación?) y tomar medidas para solucionarlo.
El control es una parte esencial de la gestión. Sin control, una empresa no sabría si está avanzando en la dirección correcta ni si está utilizando sus recursos de manera eficiente. Un buen control ayuda a las empresas a alcanzar sus metas, mejorar la calidad, reducir costos y aumentar la satisfacción del cliente.
En resumen, el control es el circuito de retroalimentación de la gestión. Mide el desempeño, lo compara con los objetivos y proporciona información para la mejora continua.