
Los contratos mercantiles son acuerdos entre dos o más partes que tienen como objetivo regular relaciones jurídicas de carácter comercial. Estos contratos se rigen por un conjunto de reglas específicas, aunque también se aplican las normas generales del derecho civil en lo que no esté expresamente regulado en la legislación mercantil.
Formación del Contrato
La formación de un contrato mercantil comienza con la oferta. La oferta debe ser clara, precisa y completa, indicando la intención del oferente de obligarse en caso de aceptación. Por ejemplo, una empresa ofrece vender 100 computadoras a un precio determinado.
Luego viene la aceptación. La aceptación debe ser incondicional y manifestarse dentro del plazo establecido en la oferta. Si se aceptan las condiciones, el contrato queda perfeccionado. Si la aceptación es diferente a la oferta, se considera una contraoferta.
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El consentimiento debe ser libre y voluntario. No debe estar viciado por error, dolo, violencia o intimidación. Un ejemplo de vicio del consentimiento sería si una de las partes es engañada para firmar el contrato (dolo).
Elementos Esenciales del Contrato
Para que un contrato mercantil sea válido, debe contar con ciertos elementos esenciales. Estos elementos son el consentimiento, el objeto y la causa.

El objeto debe ser lícito, posible y determinado o determinable. No se puede contratar sobre algo ilegal, como la venta de drogas. El objeto debe ser algo que pueda existir y que se pueda identificar claramente, como la compraventa de una maquinaria específica.
La causa debe ser lícita y real. Es la razón o el motivo por el cual las partes celebran el contrato. Por ejemplo, en un contrato de compraventa, la causa para el vendedor es recibir el precio, y para el comprador es recibir la mercancía.

Forma del Contrato
En general, los contratos mercantiles no requieren una forma específica para su validez. Pueden ser verbales o escritos. Sin embargo, algunos contratos, por su importancia, deben constar por escrito y en algunos casos incluso deben elevarse a escritura pública.
Por ejemplo, la compraventa de bienes inmuebles, como un local comercial, suele requerir escritura pública. Un contrato de sociedad también requiere una forma específica para su constitución.
Cumplimiento del Contrato
Una vez perfeccionado el contrato, las partes están obligadas a cumplirlo de buena fe. El cumplimiento implica ejecutar las prestaciones a las que se comprometieron en los términos y plazos acordados.

Si una de las partes incumple el contrato, la otra parte puede exigir el cumplimiento forzoso, la resolución del contrato (rescisión) o una indemnización por daños y perjuicios. Por ejemplo, si una empresa no entrega la mercancía en el plazo acordado, el comprador puede demandar el cumplimiento o solicitar la resolución del contrato más una indemnización.
Interpretación del Contrato
En caso de duda sobre el significado de alguna cláusula contractual, se debe recurrir a las reglas de interpretación de los contratos. La principal regla es la buena fe. Se debe interpretar el contrato de acuerdo con lo que las partes probablemente quisieron decir al momento de contratar.

Además, se deben tener en cuenta los usos del comercio y las costumbres mercantiles del lugar donde se celebró el contrato. Si persiste la duda, se interpretará la cláusula dudosa a favor del deudor.
Legislación Aplicable
La legislación aplicable a los contratos mercantiles es principalmente el Código de Comercio y las leyes mercantiles especiales. En lo no previsto en estas leyes, se aplica supletoriamente el Código Civil.
Es importante tener en cuenta que existen leyes especiales que regulan determinados tipos de contratos mercantiles, como la Ley de Contrato de Seguro, la Ley de Mercado de Valores, entre otras.