
La unidad anatómica y funcional del riñón es la nefrona. Es la estructura responsable de la filtración de la sangre, la reabsorción de nutrientes necesarios y la excreción de desechos a través de la orina.
Para entender cómo funciona la nefrona, podemos dividirla en partes clave:
- Corpúsculo Renal: Esta es la primera parte de la nefrona y consta de dos estructuras principales: el glomérulo (un ovillo de capilares sanguíneos) y la cápsula de Bowman (una estructura en forma de copa que rodea el glomérulo). La sangre entra al glomérulo, donde se filtra el plasma, pasando los fluidos y pequeñas moléculas a la cápsula de Bowman. Imagina un colador donde los componentes pequeños de la sangre pasan a través del filtro.
- Túbulo Contorneado Proximal: Este túbulo se encuentra inmediatamente después de la cápsula de Bowman. Aquí ocurre la mayor parte de la reabsorción de sustancias útiles, como la glucosa, aminoácidos, sodio y agua, que regresan al torrente sanguíneo. Por ejemplo, si el cuerpo necesita glucosa, el túbulo proximal la reabsorberá y la devolverá a la sangre en lugar de excretarla en la orina.
- Asa de Henle: Es una estructura en forma de U que se divide en una rama descendente y una rama ascendente. Su función principal es concentrar la orina y reabsorber agua y sales. Piensa en ella como un sistema de bombeo que utiliza sal para extraer agua de la orina.
- Túbulo Contorneado Distal: Aquí continúa la reabsorción de agua y sales, regulada por hormonas como la aldosterona. También se secretan algunos desechos adicionales desde la sangre hacia el túbulo. Es donde se afina la composición de la orina.
- Túbulo Colector: Este túbulo recibe orina de varias nefronas y la conduce a la pelvis renal para su posterior excreción. La reabsorción de agua final ocurre aquí bajo el control de la hormona antidiurética (ADH).
Comprender la función de la nefrona es crucial para entender enfermedades renales como la insuficiencia renal, donde la capacidad de filtración y reabsorción se ve comprometida. También ayuda a entender cómo los medicamentos afectan la función renal, permitiendo una prescripción más segura y efectiva. Por ejemplo, un diurético actúa sobre la nefrona para aumentar la excreción de agua, lo cual ayuda a bajar la presión arterial.