
La ONU (Organización de las Naciones Unidas) entiende el empoderamiento como un proceso crucial para el desarrollo sostenible y la igualdad. No es solo tener poder, sino obtenerlo de una forma que beneficie a individuos y comunidades.
En esencia, el empoderamiento, según la ONU, se define como:
El proceso por el cual las personas obtienen control sobre sus propias vidas.
Este proceso tiene varias dimensiones que la ONU destaca:
1. Acceso a Recursos: El empoderamiento requiere tener acceso a los recursos necesarios para prosperar. Esto incluye educación, salud, empleo, y tierra. Por ejemplo, un programa de microcréditos para mujeres en zonas rurales es una forma de empoderamiento económico porque les da acceso a capital para iniciar sus propios negocios.

2. Participación: Las personas empoderadas tienen la capacidad de participar en la toma de decisiones que afectan sus vidas. Esto implica tener voz y voto en la política, la economía y la sociedad. Un ejemplo es el fomento de la participación de las mujeres en parlamentos y gobiernos.
3. Conciencia: El empoderamiento implica desarrollar una conciencia crítica sobre las estructuras de poder y las desigualdades que existen. Esto significa entender las causas de la discriminación y la marginación. Talleres sobre derechos humanos son un ejemplo de cómo se fomenta esta conciencia.

4. Capacidad de Organización: El empoderamiento fortalece la capacidad de las personas para organizarse y movilizarse colectivamente para defender sus derechos e intereses. Esto implica la formación de grupos de apoyo, asociaciones y movimientos sociales. Un ejemplo son las organizaciones de defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
5. Autoconfianza: El empoderamiento aumenta la autoconfianza y la autoestima de las personas. Al superar desafíos y alcanzar sus metas, las personas se sienten más capaces y seguras de sí mismas. Programas de mentoría pueden ayudar a desarrollar esta autoconfianza.
En resumen, el empoderamiento según la ONU es un proceso multidimensional que busca garantizar que todas las personas, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad, tengan la oportunidad de vivir una vida digna y alcanzar su máximo potencial. No es un regalo, sino un proceso que requiere esfuerzo, apoyo y el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales.