
El Control de la Gestión Estratégica se define como el proceso sistemático de monitoreo y evaluación del progreso de una organización hacia el logro de sus objetivos estratégicos, y la toma de acciones correctivas cuando es necesario.
Este proceso se lleva a cabo en varios pasos:
- Definición de Indicadores Clave de Rendimiento (KPIs): Primero, es crucial identificar los KPIs que medirán el éxito. Por ejemplo, si el objetivo estratégico es aumentar la cuota de mercado, el KPI podría ser el porcentaje de cuota de mercado ganada por trimestre.
- Establecimiento de Estándares: Se deben definir los estándares deseados para cada KPI. Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos fijar un estándar de aumento de la cuota de mercado del 2% por trimestre.
- Medición del Desempeño Real: Se recopilan datos reales para comparar con los estándares. Se analiza el porcentaje real de cuota de mercado ganado por trimestre.
- Comparación con los Estándares: Se compara el desempeño real con los estándares establecidos. ¿Se alcanzó el 2% de aumento de cuota de mercado?
- Análisis de Desviaciones: Si existe una desviación significativa entre el desempeño real y el estándar, se analiza la causa. ¿Por qué no se alcanzó el 2%? ¿Fue la campaña de marketing ineficaz? ¿Hubo problemas de producción?
- Acciones Correctivas: Se implementan acciones correctivas para cerrar la brecha entre el desempeño real y el estándar. Si la campaña de marketing fue ineficaz, se rediseña o se asignan más recursos.
- Retroalimentación y Ajuste: El proceso es cíclico. Se evalúan los resultados de las acciones correctivas y se ajustan los KPIs, estándares o estrategias según sea necesario.
La importancia del Control de la Gestión Estratégica radica en:
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- Mejora Continua: Permite a las organizaciones aprender de sus errores y mejorar continuamente su desempeño.
- Adaptación al Entorno: Facilita la adaptación a los cambios en el entorno competitivo y la identificación de nuevas oportunidades y amenazas. Por ejemplo, al monitorizar las ventas en línea, una empresa puede identificar un aumento repentino en la demanda de un producto específico y ajustar su producción en consecuencia.
En resumen, el Control de la Gestión Estratégica no es solo un proceso de seguimiento, sino una herramienta poderosa para asegurar que una organización se mantenga en el camino correcto hacia el logro de sus objetivos a largo plazo.