
El concepto de integral definida en un intervalo [a, b] representa el área neta entre la gráfica de una función f(x) y el eje x, desde x = a hasta x = b. Se denota como ∫ab f(x) dx, donde 'a' es el límite inferior de integración y 'b' es el límite superior.
Uno de los aspectos clave es el teorema fundamental del cálculo. Éste establece que si F(x) es una antiderivada de f(x), entonces ∫ab f(x) dx = F(b) - F(a). Esto significa que podemos calcular la integral definida encontrando una antiderivada de la función y evaluándola en los límites de integración.
La integral definida es una suma de Riemann en el límite. Imaginemos dividir el intervalo [a, b] en 'n' subintervalos de igual ancho, Δx. En cada subintervalo, elegimos un punto xi. La suma de Riemann es entonces Σi=1n f(xi) Δx. A medida que n tiende a infinito (y Δx tiende a cero), esta suma se aproxima a la integral definida.
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Es importante destacar que la integral definida puede ser positiva, negativa o cero. Si f(x) es positiva en [a, b], la integral representa el área bajo la curva. Si f(x) es negativa, la integral representa el negativo del área entre la curva y el eje x. Si f(x) cambia de signo, la integral representa la diferencia entre el área por encima del eje x y el área por debajo.
Ejemplo 1: Calcular ∫01 x dx. Una antiderivada de x es (1/2)x2. Evaluando en los límites, obtenemos (1/2)(1)2 - (1/2)(0)2 = 1/2. Por lo tanto, el área bajo la recta y = x desde x = 0 hasta x = 1 es 1/2.

Ejemplo 2: Calcular ∫12 (2x + 1) dx. Una antiderivada de (2x + 1) es x2 + x. Evaluando en los límites, obtenemos (22 + 2) - (12 + 1) = 6 - 2 = 4. Por lo tanto, el área bajo la recta y = 2x + 1 desde x = 1 hasta x = 2 es 4.
En el mundo real, la integral definida tiene numerosas aplicaciones. Se utiliza para calcular áreas, volúmenes, trabajo realizado por una fuerza, centro de masa, probabilidad en estadística, y muchas otras cantidades. En física, por ejemplo, se utiliza para determinar la distancia recorrida por un objeto dado su velocidad en función del tiempo.