
Textos discontinuos son aquellos que no presentan una estructura lineal y secuencial. A diferencia de los textos continuos (como novelas o ensayos), estos textos utilizan diferentes formatos visuales para organizar la información. Saber como se leen los textos discontinuos es crucial para comprender la información que transmiten.
El primer paso es la identificación del tipo de texto discontinuo. ¿Es una tabla, un gráfico, un diagrama, un mapa, un formulario o un anuncio? Cada uno requiere un enfoque diferente. Por ejemplo, en un mapa, identifica la leyenda y la escala. En un gráfico, observa los ejes y las unidades.
Luego, analiza los elementos visuales. Observa los títulos, subtítulos, etiquetas, leyendas, símbolos y colores. En una tabla, comprende las columnas y filas, buscando relaciones entre los datos. En un diagrama, identifica los nodos y las conexiones que representan procesos o relaciones.
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El siguiente paso es la lectura de la información específica. Una vez que comprendes la estructura, busca la información que necesitas. Por ejemplo, si en un formulario se te pide tu dirección, localiza el campo "Dirección" y complétalo. Si en un anuncio buscas el precio, busca el símbolo "$" o la palabra "precio".

Finalmente, integra la información obtenida de los diferentes elementos para obtener una comprensión completa del texto discontinuo. Considera la relación entre los datos y el contexto del texto.
Saber leer textos discontinuos es importante porque estos textos son omnipresentes en la vida cotidiana. Por ejemplo, para interpretar un horario de transporte público (tabla) necesitas comprender filas (rutas) y columnas (horarios). Además, es crucial para el análisis de datos estadísticos presentados en gráficos, lo cual es fundamental en muchas profesiones.