
Una Urografía Excretora (también llamada pielografía intravenosa o IVP) es un estudio radiológico que utiliza un medio de contraste especial para visualizar los riñones, los uréteres y la vejiga. Su objetivo principal es evaluar la estructura y la función del sistema urinario.
¿Cómo se hace? Aquí te lo explicamos paso a paso:
- Preparación: El paciente debe estar en ayunas por al menos 4 horas antes del examen. A veces se requiere un laxante la noche anterior para limpiar el intestino y mejorar la visibilidad. Ejemplo: Si tienes programada la urografía a las 10:00 AM, no debes comer ni beber nada desde las 6:00 AM.
- Administración del Contraste: Un medio de contraste yodado se inyecta por vía intravenosa. Este contraste viaja por el torrente sanguíneo y es filtrado por los riñones. Ejemplo: Se te colocará una vía en el brazo para administrar el contraste. Puedes sentir un leve calor o sabor metálico al inyectarlo, lo cual es normal.
- Toma de Radiografías: Se toman radiografías en diferentes momentos después de la inyección del contraste. Estas imágenes muestran cómo el contraste se mueve a través de los riñones, los uréteres y la vejiga. Ejemplo: Se toman radiografías inmediatamente después de la inyección, a los 5 minutos, a los 15 minutos y quizás a los 30 minutos, dependiendo de lo que el radiólogo necesite ver.
- Vaciado de la Vejiga (Opcional): A veces, se toma una última radiografía después de que el paciente orina para evaluar el vaciado de la vejiga.
La Urografía Excretora es importante porque permite:
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- Detectar Obstrucciones: Identificar cálculos renales, tumores o estrechamientos en los uréteres que impiden el flujo normal de la orina.
- Evaluar Enfermedades Renales: Diagnosticar y monitorear condiciones como la hidronefrosis (hinchazón de los riñones) o la enfermedad renal poliquística.
En resumen, la Urografía Excretora es una herramienta diagnóstica valiosa para evaluar la salud del sistema urinario, permitiendo a los médicos identificar y tratar diversas afecciones de manera oportuna.