
Una pregunta común entre aquellos que tienen un piercing en la nariz es cómo quitarse la bolita, especialmente si es la primera vez o si hay alguna complicación. La clave está en la paciencia y seguir los pasos correctos.
Identificando el Tipo de Joyería
Primero, es fundamental identificar el tipo de joyería que tienes en tu nariz. Existen varios tipos, siendo los más comunes: barras rectas con una bolita en el extremo, aros con un cierre a presión, y tornillos nasales (nostril screws) que tienen una forma curva para mantenerse en su lugar. Cada uno requiere una técnica diferente para remover la bolita.
Observa cuidadosamente tu piercing. ¿Es una barra recta con una bolita en un extremo? ¿O es un aro con un cierre que puedes ver? ¿Podrías jurar que la pieza se ve como un tornillo con una curva al final? Una inspección visual detallada te ahorrará muchos problemas.
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Preparación Antes de Quitar la Bolita
Antes de intentar quitar la bolita de tu piercing, lávate bien las manos con agua y jabón antibacteriano. Esto es crucial para prevenir infecciones. Unas manos limpias minimizan el riesgo de introducir bacterias en el orificio.
También es importante limpiar la zona del piercing con una solución salina. Puedes comprar una solución salina esterilizada en la farmacia o prepararla en casa disolviendo ¼ de cucharadita de sal marina no yodada en una taza de agua tibia. Limpia suavemente la zona con un hisopo de algodón empapado en la solución salina.
Asegúrate de tener buena iluminación. Una buena luz te permitirá ver claramente lo que estás haciendo y evitar errores. Considera usar un espejo de aumento para una mejor visión.

Cómo Quitar la Bolita de una Barra Recta
Si tienes una barra recta con una bolita, el proceso es relativamente sencillo. Sujeta firmemente la barra con una mano, justo detrás de la bolita. Con la otra mano, sujeta la bolita y gírala suavemente en sentido contrario a las agujas del reloj.
Es posible que la bolita esté un poco apretada, especialmente si no la has quitado en mucho tiempo. No uses fuerza excesiva. Si la bolita no se mueve, intenta aplicar un poco más de solución salina y vuelve a intentarlo.
Una vez que la bolita se afloje, podrás desenroscarla por completo. Guarda la bolita en un lugar seguro para evitar perderla.

Cómo Quitar la Bolita de un Aro
Los aros con bolitas generalmente tienen un pequeño espacio o una bisagra. Identifica dónde se abre el aro. A veces, la bolita puede estar unida al aro y solo necesita ser jalada suavemente para abrir el aro.
Si el aro tiene un cierre a presión, localiza el punto de unión y con cuidado intenta separarlo. Puede que necesites usar tus uñas o una herramienta pequeña, pero ten cuidado de no dañar el aro ni tu piel.
La paciencia es clave. No fuerces el aro si no se abre fácilmente. Intenta limpiar la zona con solución salina y volver a intentarlo más tarde.

Cómo Quitar un Tornillo Nasal
Los tornillos nasales pueden ser un poco más complicados de quitar. Primero, debes ubicar la curva del tornillo dentro de tu nariz. Con cuidado, intenta girar el tornillo en la dirección opuesta a la curva, mientras lo vas jalando suavemente hacia afuera.
Este tipo de piercing requiere más suavidad y delicadeza. No tires bruscamente, ya que podrías lastimar el interior de tu nariz. Si sientes resistencia, detente y humedece la zona con solución salina.
Si no puedes quitar el tornillo nasal por ti mismo, es recomendable acudir a un profesional del piercing para que te ayude. Ellos tienen las herramientas y la experiencia necesaria para quitarlo de forma segura.

Después de Quitar la Bolita
Después de quitar la bolita, es importante limpiar nuevamente la zona del piercing con solución salina. Esto ayudará a prevenir infecciones y a mantener la zona limpia mientras está sin la joya.
Si planeas volver a poner la joya, asegúrate de que esté limpia y esterilizada antes de insertarla. Si el piercing es reciente, es recomendable no dejarlo sin joya por mucho tiempo, ya que el orificio podría cerrarse.
Finalmente, observa la zona del piercing durante los días siguientes para detectar cualquier signo de infección, como enrojecimiento, hinchazón, dolor o secreción. Si notas alguno de estos síntomas, consulta a un médico o a un profesional del piercing.