
Si has manchado tu madera con tinta de pluma, ¡no te preocupes! Se puede limpiar. Aquí te presento varios métodos sencillos.
Método 1: Alcohol Isopropílico
Primero, consigue alcohol isopropílico. Lo encuentras en farmacias o supermercados. Asegúrate de tener un paño limpio y suave a mano.
Humedece el paño con el alcohol. No lo empapes. Debe estar ligeramente húmedo.
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Frota suavemente la mancha de tinta. Hazlo en movimientos circulares. No presiones demasiado fuerte. Espera a que la tinta se disuelva.
Repite el proceso si es necesario. Usa un paño limpio cada vez. Así evitarás esparcir la tinta.
Una vez que la mancha desaparezca, seca la madera con un paño limpio y seco. Esto evitará que la humedad dañe la madera.
Método 2: Bicarbonato de Sodio
Necesitarás bicarbonato de sodio y agua. El bicarbonato es un abrasivo suave. Es ideal para manchas difíciles.
Mezcla bicarbonato de sodio con agua. Forma una pasta espesa. La consistencia debe ser similar a la de la pasta de dientes.

Aplica la pasta sobre la mancha de tinta. Cubre toda la mancha completamente.
Deja que la pasta actúe durante unos 15-20 minutos. Esto le dará tiempo para absorber la tinta.
Frota suavemente la pasta con un paño húmedo. Hazlo en movimientos circulares. La tinta debería empezar a desaparecer.
Limpia el área con un paño limpio y húmedo. Elimina cualquier residuo de bicarbonato de sodio.
Seca la madera con un paño seco. Asegúrate de que no quede humedad.

Método 3: Pasta de Dientes (No Gel)
Usa pasta de dientes que no sea en gel. La pasta de dientes blanca funciona mejor. Algunas pastas de dientes tienen propiedades abrasivas suaves.
Aplica una pequeña cantidad de pasta de dientes sobre la mancha de tinta. Cúbrela por completo.
Frota suavemente con un paño húmedo. Usa movimientos circulares suaves.
Deja que la pasta de dientes actúe durante unos 10 minutos. Esto ayudará a aflojar la tinta.
Limpia el área con un paño húmedo y limpio. Elimina toda la pasta de dientes.

Seca la madera con un paño seco. Asegúrate de que no quede ningún residuo.
Método 4: Jugo de Limón y Sal
Combina jugo de limón y sal. El limón es un blanqueador natural. La sal actúa como un abrasivo suave.
Mezcla jugo de limón con sal. Forma una pasta. La consistencia debe ser similar a la de una pasta espesa.
Aplica la pasta sobre la mancha de tinta. Asegúrate de cubrir toda la mancha.
Deja que la pasta actúe durante 30 minutos. Permite que el limón y la sal hagan su trabajo.

Frota suavemente la pasta con un paño húmedo. Usa movimientos circulares.
Limpia el área con un paño limpio y húmedo. Elimina cualquier residuo de limón y sal.
Seca la madera con un paño seco. Asegúrate de que no quede humedad.
Importante: Prueba siempre cualquier método en una zona poco visible de la madera primero. Esto te ayudará a asegurarte de que no daña el acabado.
¡Con paciencia y cuidado, podrás eliminar esa mancha de tinta!