
La cara interna de la base del cráneo, también conocida como la fosa craneal interna, es la superficie superior cóncava dentro del cráneo que soporta el cerebro. No es una estructura única sino que se divide en tres regiones principales: la fosa craneal anterior, la fosa craneal media y la fosa craneal posterior.
La fosa craneal anterior es la más superficial y anterior. Alberga los lóbulos frontales del cerebro. Está formada principalmente por el hueso frontal, el etmoides y una porción del esfenoides. Una característica clave es la crista galli, una prominencia ósea que sirve como punto de anclaje para la duramadre.
La fosa craneal media se encuentra posterior a la fosa craneal anterior y es más profunda. Contiene los lóbulos temporales del cerebro. Está compuesta principalmente por el hueso esfenoides y los huesos temporales. En esta fosa se encuentran importantes estructuras como la silla turca, que aloja la glándula pituitaria, y el foramen ovale, que permite el paso del nervio mandibular (V3) del nervio trigémino.
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La fosa craneal posterior es la más profunda y posterior de las tres fosas. Contiene el cerebelo, el tronco encefálico (bulbo raquídeo, protuberancia anular y mesencéfalo). Está formada principalmente por el hueso occipital y el hueso temporal. El foramen magnum, la apertura más grande en la base del cráneo, se encuentra aquí y permite el paso de la médula espinal.

Cada fosa presenta forámenes (agujeros) a través de los cuales nervios craneales y vasos sanguíneos entran y salen del cráneo. La identificación precisa de estos forámenes es crucial en neurocirugía y radiología.
Ejemplo 1: Una fractura de la base del cráneo que afecte la fosa craneal anterior puede provocar rinorrea de líquido cefalorraquídeo (salida de líquido cefalorraquídeo por la nariz) debido a la ruptura de la duramadre.

Ejemplo 2: Un tumor en la silla turca, ubicada en la fosa craneal media, puede afectar la glándula pituitaria y provocar desequilibrios hormonales.
El conocimiento detallado de la anatomía de la cara interna de la base del cráneo es fundamental para la planificación y ejecución de procedimientos neuroquirúrgicos, así como para la interpretación de imágenes diagnósticas como tomografías computarizadas (TC) y resonancias magnéticas (RM) en casos de traumatismos craneoencefálicos o enfermedades neurológicas.