
El Balance General, también conocido como Estado de Situación Financiera, es un informe que muestra la situación económica y financiera de una empresa en un momento específico. Para elaborarlo conforme a las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), sigue estos pasos.
Paso 1: Identificar los Activos
Primero, debes identificar todos los activos de la empresa. Los activos son los bienes y derechos que posee la empresa. Estos pueden ser corrientes o no corrientes.
Activos Corrientes son aquellos que se espera convertir en efectivo o consumir en un período de un año. Ejemplos: efectivo, cuentas por cobrar a clientes, inventario.
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Activos No Corrientes son aquellos que tienen una vida útil mayor a un año. Ejemplos: propiedades, planta y equipo (terrenos, edificios, maquinaria), inversiones a largo plazo.
Paso 2: Valorar los Activos
Una vez identificados los activos, es crucial valorarlos correctamente. La NIIF establece diferentes métodos de valoración. El más común es el costo histórico (el precio original de compra). Sin embargo, algunos activos pueden requerir una valoración a valor razonable (precio de mercado).

Por ejemplo, el inventario podría valorarse utilizando el método FIFO (primero en entrar, primero en salir) o el método del costo promedio ponderado. Las propiedades, planta y equipo se registran al costo histórico menos la depreciación acumulada.
Paso 3: Clasificar los Pasivos
El siguiente paso es identificar y clasificar los pasivos. Los pasivos son las obligaciones o deudas que tiene la empresa con terceros. Al igual que los activos, se clasifican en corrientes y no corrientes.
Pasivos Corrientes son aquellos que se deben pagar en un período de un año. Ejemplos: cuentas por pagar a proveedores, salarios por pagar, impuestos por pagar.

Pasivos No Corrientes son aquellos que se deben pagar en un período mayor a un año. Ejemplos: préstamos bancarios a largo plazo, bonos emitidos.
Paso 4: Valorar los Pasivos
Los pasivos generalmente se valoran a su valor nominal. Es decir, el monto que se debe pagar. Sin embargo, algunos pasivos, como los derivados financieros, pueden requerir una valoración a valor razonable.

Asegúrate de incluir todas las obligaciones de la empresa, incluso aquellas que puedan ser contingentes (posibles obligaciones que dependen de un evento futuro).
Paso 5: Calcular el Patrimonio
El patrimonio representa la diferencia entre los activos y los pasivos. Es la parte residual de los activos de la empresa una vez deducidos todos sus pasivos. Se calcula mediante la siguiente fórmula: Patrimonio = Activos - Pasivos.
El patrimonio incluye el capital social (aportaciones de los socios), las utilidades retenidas (ganancias acumuladas no distribuidas) y otras reservas.

Paso 6: Presentar el Balance General
Una vez que hayas identificado, valorado y clasificado todos los activos, pasivos y el patrimonio, debes presentarlos en el Balance General. El formato más común es el formato de cuenta (vertical), donde los activos se presentan en la parte superior y los pasivos y el patrimonio en la parte inferior.
Asegúrate de que el Balance General cumpla con los requisitos de presentación establecidos por las NIIF. Esto incluye revelar información relevante sobre las políticas contables utilizadas, las bases de valoración de los activos y pasivos, y cualquier otra información necesaria para que los usuarios de los estados financieros puedan comprender la situación financiera de la empresa.
Recuerda que el Balance General debe cumplir con la ecuación contable fundamental: Activos = Pasivos + Patrimonio. Si esta ecuación no se cumple, hay un error en la elaboración del Balance General.