
El punto de ebullición es la temperatura a la cual un líquido cambia a estado gaseoso. En otras palabras, es cuando el líquido hierve.
Ahora, hablemos del Azul de Metileno. Es un compuesto químico que se usa como tinte, medicamento y en experimentos científicos. Es un polvo cristalino de color verde oscuro que se disuelve en agua, dando una solución de color azul intenso.
El punto de ebullición del Azul de Metileno es una propiedad que, sorprendentemente, no se suele encontrar fácilmente en las fichas técnicas. Esto se debe a que el Azul de Metileno, al calentarse, tiende a descomponerse antes de llegar a su punto de ebullición. En lugar de hervir y pasar a gas, la molécula de Azul de Metileno se rompe y forma otros compuestos.
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¿Por qué se descompone? Las moléculas de Azul de Metileno son relativamente complejas. La energía térmica necesaria para llevarlo a ebullición es tan alta que supera la fuerza que mantiene unida la molécula. Por eso, se rompe antes de evaporarse.
Imagínate que estás intentando construir una torre de bloques. Si usas demasiada fuerza, la torre se derrumbará en lugar de crecer más alta. Con el Azul de Metileno, el calor actúa como esa "fuerza" que desestabiliza la molécula.

¿Qué significa esto en la práctica? Que no puedes calentar Azul de Metileno y esperar que se evapore como el agua. Si intentas calentarlo mucho, verás que cambia de color, se quema o se forman otros productos. No verás burbujas de Azul de Metileno gaseoso.
En resumen: El Azul de Metileno no tiene un punto de ebullición definido porque se descompone antes de llegar a esa temperatura. La energía necesaria para hacerlo hervir es demasiada para la estabilidad de la molécula.

Piensa en el azúcar. Si lo calientas mucho, no hierve, sino que se carameliza y se quema. El Azul de Metileno se comporta de manera similar.
Así que, aunque busques el dato del punto de ebullición del Azul de Metileno, la respuesta correcta es que no lo tiene, al menos no uno que sea relevante en la práctica.