
Los Aliados de la Segunda Guerra Mundial fueron la coalición de naciones que se opusieron a las Potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En esencia, eran países unidos por su oposición común a la agresión del Eje.
La formación de la alianza aliada se produjo en varias etapas. Primero, se establecieron acuerdos bilaterales o multilaterales basados en intereses compartidos. Por ejemplo, Gran Bretaña y Francia, unidos por tratados preexistentes y el temor a la expansión alemana, declararon la guerra a Alemania tras la invasión de Polonia en 1939. Este fue un paso crucial para la solidificación de la alianza.
Segundo, la adhesión de otros países a la causa aliada se produjo gradualmente. La invasión de la Unión Soviética por Alemania en 1941 forzó a la URSS a unirse a los Aliados, aunque sus motivaciones y sistema político diferían significativamente de las potencias occidentales. Un ejemplo claro es la ayuda militar que recibió la URSS de los Estados Unidos a través del programa de Lend-Lease (Préstamo y Arriendo).
Must Read
Tercero, la entrada de Estados Unidos en la guerra tras el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 solidificó aún más la coalición aliada. Con su enorme poder industrial y militar, EE.UU. proporcionó recursos vitales y liderazgo. Un ejemplo de su impacto es la Conferencia de Yalta donde se reunieron los líderes de EEUU, Gran Bretaña y la URSS para planificar el futuro post-guerra.
En resumen, los Aliados se unieron por una combinación de factores: tratados preexistentes, la oposición a la agresión del Eje, y la búsqueda de sus propios intereses nacionales. Comprender a los Aliados de la Segunda Guerra Mundial es importante para entender el desarrollo y el resultado de la guerra, así como para comprender las bases del orden mundial posterior a 1945 y la creación de la Organización de las Naciones Unidas.