
Alguna vez has intentado encender la estufa y olido un fuerte olor antes de que la llama se encienda? Podría ser que estás liberando gas propano sin quemar. ¿Pero qué significa eso exactamente?
¿Qué es quemar gas propano sin control? Esencialmente, significa que estás liberando gas propano de tu estufa (o calentador, etc.) sin que se queme adecuadamente. En lugar de producir una llama controlada para cocinar o calentar, el gas simplemente se escapa al aire. Esto puede ocurrir cuando hay un problema con el encendido de la estufa.
¿Cómo funciona este proceso (o debería funcionar)? Imagina que el propano es como la gasolina de un coche. La gasolina no impulsa el coche por sí sola; necesita una chispa para encenderse y crear la energía que mueve el motor. De forma similar, el gas propano necesita una chispa (o una llama piloto) para encenderse y producir una llama azul y constante en tu estufa. Cuando giras la perilla de la estufa, se libera gas propano a través de los quemadores. Un mecanismo de encendido (ya sea electrónico o una llama piloto) proporciona la chispa necesaria para quemar el gas. La combustión completa del propano produce calor, agua y dióxido de carbono.
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Si el encendido falla, el gas sigue saliendo pero no se quema. Esto es gas propano sin quemar. Piensa en intentar encender un fósforo con un poco de viento: si no lo proteges, la llama puede apagarse antes de que prenda la madera, dejando escapar el gas del fósforo sin quemarse.

¿Por qué es importante esto? Hay varias razones. Primero, el gas propano es inflamable. Si se acumula una cantidad suficiente en el aire, una simple chispa (incluso de un interruptor de luz) podría provocar una explosión. Segundo, el gas propano es más pesado que el aire, lo que significa que se acumulará cerca del suelo, aumentando el riesgo. Tercero, aunque no es altamente tóxico, inhalar grandes cantidades de gas propano puede causar mareos, náuseas e incluso asfixia al desplazar el oxígeno del aire. Cuarto, estás desperdiciando gas y, por lo tanto, dinero.
En resumen: Si hueles gas cuando intentas encender la estufa, ¡no lo ignores! Apaga la estufa, ventila la cocina abriendo ventanas y puertas, y no uses interruptores eléctricos ni encendedores. Luego, llama a un técnico calificado para que revise tu estufa.